Martes, 30 de junio de 2009
Aguanta Corazón
Intérprete: Abel Velázquez “El Mago”
Era una tarde clara, la brisa fresca soplaba con suavidad, el sol ofrecía su calidez al mundo y entre las rocas del risco se encontraba una joven mujer, su cabello negro ondeaba al viento, junto a ella una máscara de blanca plata y en su delicado rostro se veía una sombra de desolación, para ella era un día gris, oscuro, deprimente, en sus ojos púrpuras podía verse su corazón roto, en sus manos sostenía una cinta con una perla engarzada y las lágrimas corrían por sus mejillas.

Cuantas veces
Habías planeado el gran final,
Si hasta soñaste
No temer
La nueva vida en libertad,
Sin melodramas,
Sin tragedias ni mentiras
Esperando que ella a ti
Te concediera terminar...

           Frente a ella, en una celda tallada en la roca viva del acantilado, encerrado entre las sombras y el frío, se encontraba un apuesto muchacho, fornido, alto y de piel clara, con el cabello azul oscuro como las profundidades del océano y su turquesa mirada cristalizada por el llanto, miraba a la muchacha sin poder explicar lo que había pasado y sin atreverse a admitir que todo acabó...

Pero fallaste en tu presagio
Y hoy te toca suplicar
Con el sabor a soledad
Aún resbalando por los labios
Mientras paseas
Entre la asfixia y la ansiedad

           Un hombre prácticamente idéntico al preso, de mirada dura pero con ojos y cabello más claros apareció detrás de la joven y recogió la máscara, al sentir su presencia ella se puso la perla en el cuello, mientras observaba la marea que ya crecida comenzaba a inundar la pequeña celda y su cautivo que se sostenía de los barrotes y levantaba el rostro lo más que podía tratando de adueñarse del poco aire que quedaba y le permitiría seguir con vida, cuando las olas comenzaban a golpearle la cara, la jovenzuela se abalanzó hacia él, con su tersa mano acarició su rostro y le dio un dulce pero desesperado beso tratando de impregnarlo con su vida, sin poder articular palabra lo miraba devastada... El gemelo libre la atrajo hacia sí, pero ella no quería irse, sostenía con fuerza la mano del preso, del hombre que amaba y que a su vez la apretaba con sus últimas fuerzas asegurándose de que sintiera su amor, él hermano la llamaba pero ella no escuchaba, él insistía mientras, conteniendo las lágrimas, miraba con tristeza y decepción al hombre de la celda, como diciendo adiós y haló con más fuerza, el menor de los hermanos comprendiendo que su fin era próximo e inminente, soltó la mano de su amada y se abandonó a su cruel destino...

Y el recuerdo de su piel
Muriendo entre tus brazos

           Saga arrastraba a la joven amazona hacia un lugar seguro mientras ella gritaba y sollozaba desesperada, las lágrimas de Kanon se fundían en el mar salado mientras veía la distorsionada silueta de su hermano llevarse a Felia y entre el batir de las olas escuchaba su voz furiosa repetir “Él se lo buscó, es un traidor y tú no puedes hacer nada”, ella lo golpeaba tratando de liberarse, pero su maestro aún era demasiado fuerte para ella, “no lo dejes morir” lloraba, “ayúdalo” suplicaba, pero Saga había tomado una decisión, convencido de que era lo mejor y callando su propia tristeza por haber condenado a su hermano menor, aquel a quien prometió proteger siempre...

Aguanta corazón no me abandones
No dejes que me falle aquí la fuerza
Si lloras por su amor, mejor no llores
No dejes que nos lleve la tristeza...

           La marea siguió subiendo y al caer la noche ya había cubierto por completo la pequeña prisión e incluso un par de metros más, la joven aprendiz se derrumbó y el caballero de la dorada armadura la abrazaba con fuerza, evitando que se arrojara a la muerte junto a su hermano.

           En la celda Kanon comenzaba a perder la consciencia, por su mente desfilaban los recuerdos alegres de su vida, sus amigos, su “padre” Shion y se sentía abominable, su hermano que lo había condenado a muerte y se llenaba de rabia, su amada y su corazón se partía en mil pedazos, menguando las pocas fuerzas que le quedaban... luego la caricia del mar serenaba sus pensamientos... a su hermano lo perdonaba, tenía razón, era un traidor y lo merecía, así no haría daño, el moribundo joven lamentaba haberlo decepcionado, pero lo que más lo hería era la mirada de horror en el rostro de Felia cuando escuchó su plan, ella siempre le sonreía y aún detrás de la máscara él podía sentir su calidez, pero ese día lo miró como si no le conociera, estaba asustada y dijo que no quería escuchar más “serás mi Reina” había dicho para tranquilizarla y ella lo acusó de perder la razón, él le dio una bofetada y ella llamó a Saga en busca de ayuda “morirás entonces” y le lanzó su técnica, bastante débil, solo para intimidarla, ella no se defendió, su mirada se volvió vidriosa, no dijo nada, recibió de lleno el ken y se quedó inmóvil en el suelo, sangrando, y él se dio cuenta de que realmente había enloquecido, ella era lo que más amaba en el mundo, jamás la hubiera dañado en su sano juicio y sin embargo acababa de hacerlo, luego sintió un  poderoso ataque en su espalda, su hermano había llegado, lo inmovilizó y se lo llevó, a la celda donde sucumbía ahora, ni siquiera se resistió al encierro, fue después de unos minutos que su mente se nubló de nuevo y le ordenó liberarlo, argumentaba que eran iguales, la misma maldad y el mayor de los gemelos se retiró sin mirar atrás ni atender a sus improperios, ¿qué le había ocurrido? No era capaz de entender su propio comportamiento, era como si alguien más usara su cuerpo y su voz, lastimando a sus seres queridos.

Fue casi una hora después que la discípula de su hermano apareció, llevaba algunos vendajes y parecía otra persona, como si no tuviera alma, era solo la cubierta, su mirada se veía vacía, ella trató de liberarlo, pero no lo consiguió, mientras forcejeaba con los barrotes él susurró “perdóname” y ella lo miró a los ojos, Kanon hubiera preferido ver la mirada seca de unos instantes atrás, en vez de esa que estaba embargada por la tristeza “Saga es nuestra única esperanza, él tiene la llave y la prisión está protegida con el poder de los dioses” se disculpó la joven mientras su voz y su voluntad se quebraban y se sentó a su lado. El ojiverde se había quedado ya sin esperanza y volvió a la realidad cuando sintió un cosmos cálido que le envolvía, emanaba de Felia y él sentía que lo abrazaba, miraba la luz carmesí a través del agua y oró, rezó con tanta fe como no lo hiciera en toda su vida, pedía con fervor a los dioses pero no por su vida, si no por la de aquella que intentaba salvarlo, les pedía que ella pudiera encontrar la felicidad a lado dealguien mejor que él y se dejaría besar por la muerte y el mar, ella nolo dejó ir tan fácil...

Aguanta corazón como los hombres
Y piensa que tú ya no le interesas
No te hundas  en inútiles reproches
Y besa mil y un bocas hasta que
La de ella muera.

Ahógate en recuerdos
Hasta el instante de llorar
Y trágate sus penas y sus besos
Aprieta entre los dientes
El intento de gritar
Y muere lentamente
Entre tus sueños

           Dos días la amazona gozó con el milagro de ver a su amado aún con vida y recuperaba la esperanza, dos noches pasó en vela por la angustia, rezando y dedicando su cosmos enteramente a protegerlo cada vez que Saga la iba a buscar y la alejaba de la celda contra su voluntad, arrancándola de sus brazos, mientras ella le decía que debían ayudarlo, no condenarlo, tratando de convencerlo de la inocencia de Kanon y la presencia de alguien más en su cabeza, el tercer día Felia logró ablandar el corazón de su maestro que por fin encontró credibilidad en sus palabras y fueron a liberarlo, pero al llegar no encontraron rastros del joven castigado “Ha muerto y los dioses le liberaron para que se volviera uno con el mar” asumió el abatido hermano, pero la amazona se negó a creerlo, muchos días y noches pasó buscando en la playa y el mar hasta que comenzó a creer que en verdad su amado había abandonado este mundo y su alma se había disuelto en las olas, nadaba cerca del acantilado dejando morir su última esperanza ante la atenta mirada del caballero de Géminis y la constante vigía del caballero de Virgo, que habían insistido en acompañarla temerosos de que no regresara, se había debilitado tanto en su inútil búsqueda que al llegar a la playa se desplomó sin sentido en los brazos de Saga. Despertó algunos días después, la cuidaba un preocupado Shaka cuyo corazón lloraba a su pequeña hermana que moría de tristeza, la vida y la alegría la habían abandonado también a ella, su mirada se volvió fría, nunca más sonrió y rara vez escuchaban su voz, parecía una máquina dedicada a su entrenamiento...

Aguanta corazón por tres razones
Por ti, por el ayer, por la tragedia
Dame uno por uno tus errores
Y cóbrate cortándote las venas...

           Kanon se hallaba en el templo marino, estaba vivo y agradecido por ello, pero su corazón había muerto en Cabo Sunion, estaba convencido de que nunca volvería a verla y jamás sería el mismo, escuchó más fuerte que nunca la extraña voz en su cabeza y sin razones para luchar, se dejó dominar por ella...

Aguanta corazón no me abandones
No dejes que me falle aquí la fuerza
Si lloras por su amor, mejor no llores
No dejes que nos lleve la tristeza...

           Felia murió en batalla, tratando de evitar la guerra de las doce casas fue asesinada por su propio maestro y actual patriarca que también había sido poseído por un maligno ser y unas horas después, al recobrar la razón y el control de sí mismo se quitó la vida. Casi un año más tarde Kanon, también recuperado, fue perdonado y juró lealtad a Atenea, regresó para enfrentar a Hades y sus espectros usando la armadura que alguna vez portara su hermano mayor. Antes de que llegara el día en que vinieran los guerreros del Averno, Shaka lo encontró en el oscuro templo de géminis con una argéntea máscara amazónica en una mano y en la otra una fotografía, una solitaria lágrima resbaló por su mejilla, mientras miraba el fuego de la chimenea...

            Lo peor de todo es regresar a casa para ahogar la locura en vanidades y condenar a la hoguera los archivos..
.

           El ex general marino dejó caer la fotografía en el fuego y antes de que ardiera el rubio notó que era un retrato de Saga, Felia y el abrazados y sonrientes, el joven y sabio caballero de Virgo puso una mano en su hombro en señal de apoyo, sin decir nada pues le pareció lo más correcto.

            Lo atroz de la pasión es cuando pasa sin haberse vivido plenamente, cuando al punto final de los finales no le siguen dos puntos suspensivos...

           El joven de los ojos verdes limpió sus ojos y se despidió de su amada y su  hermano con un susurro mientras dejaba la máscara frente al fuego, como si de un altar o una pira funeraria se tratara y salió junto conel joven Buda, para nunca más volver.

FIN

Tags: oneshot, songfic saint seiya, saga, kanon, shaka, aguanta corazón, leona negra

Publicado por Leona_Negra @ 20:30  | Saint Seiya OneShot
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