Viernes, 19 de junio de 2009

Quiero aclarar que toda la música y personajes de saint seiya, así como logotipos de anime usados en este blog y en los fics, pertenecen a sus respectivos autores, yo los he usado sin ningún afan de lucro, son únicamente historias escritas por una fan, para q otros fans las lean.



Confesión en el Hielo

 

            La vida continuaba en el santuario, eran épocas de paz, pero las cosas habían cambiado un poco, por cada casa había una amazona dorada y Kanon los visitaba con frecuencia, lamentablemente no todo era bueno, Saga estaba huraño e irritable, su carácter iba de mal en peor y siempre quería estar solo, el único que lograba acercarse de vez en cuando era su hermano…

 

            Un día como cualquier otro Shion lo llamó y le dijo “Hay asuntos diplomáticos que atender en Asgard y Atenea ha decidido que tú vayas”

 

- No soy bueno para la diplomacia. - Contestó el geminiano

 

- Lo sé, Kisara será la embajadora, tú irás para protegerla. - Agregó el ariano.

 

- Es amazona, que se cuide sola. - Refutó Saga.

 

- Puede hacerlo ciertamente, pero no es correcto enviar a un miembro de la familia real sin escolta. - Dijo con tranquilidad el peliverde.

 

- Que vaya Camus. - Sugirió el peliazul.

 

- Está en Siberia. - Respondió el patriarca.

 

- Pues que vaya alguien más porque yo no. - Dijo Saga con tono de molestia.

 

- ¿Qué diablos te pasa? Tú no eres así y de un tiempo para acá hasta he llegado a pensar que debo cuidarme las espaldas cuando estés cerca. - Dijo Shion con preocupación.


- ¡Jamás! – Agachó lacabeza avergonzado Saga – nunca lo haría maestro y aunque jamás voy a poder enmendarme por lo que hice, quiero que sepa que puede confiar en mí. -

 

- Lo sé, - dijo en medio de un suspiro el sumo sacerdote - pero es que no entiendo que pasa, tu actitud solo empeora y estoy preocupado por ti ¿porqué? ¿Qué pasa? -

 

- No puedo explicarlo, pero no se preocupe, solo consiga alguien más para ir a Asgard porque yo no voy a acompañar a Kisara. -

 

- ¿Prefieres ir al templo de Ares con Felia? -

 

- Ella no es de la realeza y creo que es la dama dorada que menos protección necesita, ni siquiera creo que esté dispuesta a ser acompañada y Ares… bueno, no importa si esa es mi misión… -

 

- No, es cierto que ella irá sola y nosotros preferimos que ni Kanon ni tu se acerquen a Ares, tu misión es otra, ahora explícame porqué no quieres ir con la dama de Acuario, nunca antes habías rechazado una misión ¿tienes algún problema con ella? -

 

- Si lo tiene, también tendrá tiempo de sobra para arreglarlo en el viaje. – Dijo Saori apareciendo detrás de Saga y parecía enfadada.

 

- ¡Señorita Atenea! - Dijeron ambos caballeros sobresaltados y al unísono.

 

- Saga, he ordenado que acompañes a Kisara y así lo harás, parten mañana a primera hora así que mejor ve a empacar abrigos y comida porque el jet solo puede llevarlos a los límites de Asgard, a partir de ahí tendrán que caminar. - Habló la Diosa.

 

- Sí Atenea, como tú digas… - asintió resignado el mayor de los gemelos.

 

            A la mañana siguiente el caballero de Géminis abordó el jet, escoltando a una hermosa mujer de cabello largo y blanco con penetrantes ojos azules, se trataba de la dama dorada de Acuario y partieron tal como Atenea lo ordenó. Llegaron poco antes del medio día a la frontera de Asgard, sin dirigirse la palabra, Shion les dijo que les esperaban hasta el día siguiente y sería poco educado llegar antes, así que comenzaron a caminar tranquilamente, aún en contra de los deseos de Saga. Caminaron todo el día sin descanso y sin hablar, al llegar la noche, comenzaron a sentir sueño y hambre y ninguno lo admitía, sin embargo, si alguien los hubiera mirado a los ojos hubieran visto detrás de todo  ese orgullo una gran tristeza… En el camino Kisara encontró una cueva en la que podían descansar y se detuvo…

 

- Podemos pasar aquí la noche – Saga se detuvo sin decir nada y fue hasta la cueva, se asomó, pareció inspeccionarla un poco y se sentó en la entrada – ¿porqué estás molesto? – Saga la miró y sin responder desvió la mirada hacia el blanco paisaje – Sea lo que sea no es justo que te desquites conmigo o ¿acaso te he hecho algo? - preguntó la albina amazona.

 

- No sé de qué demonios hablas. - Respondió tajante.

 

- No te hagas el tonto, en el Santuario siempre me ignoras olímpicamente y si no, eres un déspota despreciable, pero no siempre fue así… - se agachó frente a él para verlo a los ojos – recuerdo cuando te conocí, eras un modelo a seguir, todos en el santuario te respetaban y querían y yo te admiraba tanto como  mi maestro – Saga desvió su mirada.

 

- Alucinas – respondió groseramente y la amazona se puso en pie –

 

-  ¿Y los demás también? Dicen que estas irreconocible cuando te portas así, que les trae malos recuerdos y se preocupan pero no eres así con Felia o Briana o Sirene (amazonas de Leo, Géminis y Piscis respectivamente) o los chicos ¿porqué? ¿Qué hice? - continuó interrogando la amazona.

 

- Me molestas así que cierra el pico y vete a tu cueva. - Respondió casi con un bufido y una mirada escalofriante.

 

- ¡Eres insoportable! -

 

            La albina dama, contuvo una lágrima que trataba de escapar por sus profundos ojos azules y entró en la cueva, encendió fuego y tendió su “cama” junto a la hoguera, después sacó las provisiones y preparó la cena, mientras tanto, Saga seguía sentado junto a la entrada de la cueva, su mirada se perdía en la nieve y parecía meditar en algo que le hacia mucho daño, luego levantó sus ojos hacia las estrellas, el cielo era claro y el suspiró con gran tristeza y de pronto sintió una delicada mano posarse en su hombro…

 

- Será mejor que entres – El alto caballero se sobresaltó y miró a Kisara que le sonreía dulcemente.


- No gracias - le contestó secamente.


– Hazme caso, el frío de Asgard es cruel, incluso yo podría congelarme. -

 

- ¿Por qué no me dejas solo? ¿Qué más me da congelarme si mi alma ya está muerta? -

 

- ¿Por qué dices eso? -

 

- ¿Por qué insistes en meterte en mi vida? – unas pequeñas lágrimas corrieron por el hermoso rostro de la dama que se había endurecido –

 

- ¡Porque me importas! - respondió con desesperación - Tal vez más de lo que deberías, eres un patán, me insultas sin razón y pareces odiarme, pero aún así… -

 

- ¡BASTA! – Gritó evitando que Kisara terminara su frase – no lo digas, no te atrevas a decirlo… - Saga tenía los ojos rojos, contenía un llanto que parecía torturarlo – por favor… no lo soportaría… - La dama de los hielos suavizó su mirada y se sentó junto a él, mirándolo, sin decir nada.

 

Ven siéntate a mi lado

No quiero hablar de amor

No quiero que te enteres

Que hay en mi corazón…

 

Saga la miró a los ojos y tomó su mano, con tanta dulzura que pudo haber derretido la eterna nieve de la tierra de Odín “Kisara…” susurró.

 

Repíteme tu nombre

Con la más dulce voz

Y dime que te mueres

Por abrazarme amor…

 

Ella no sabía que hacer, el que ante ella siempre se mostró duro e insensible se acababa de derrumbar, quería consolarlo, quería decirle muchas cosas, pero de sus labios no salió palabra alguna y sin pensarlo abrazó al caballero que sollozaba amargamente y en silencio mientras ella sentía las frías gotas correr por su regazo…

 

Y dame un beso grande

Muy grande, grande, grande

Como hace ya mil labios

No había besado yo…

 

Saga levantó su rostro para mirar nuevamente a la mujer que dulcemente lo abrazaba y secaba sus lágrimas, la miró a los ojos y sin pensarlo la besó, era un beso tierno y dulce pero lleno de amor, ella se sobresaltó al principio pero luego le respondió, parecía como si en ese instante se hubiera detenido el tiempo y luego… terminó… El caballero la miró y se alejó sobresaltado


- lo siento - balbuceó y agachó la mirada


- será mejor que entres, no quiero que te enfermes - la princesa de Asgard se levantóy tomándolo de la mano, le dijo - ven conmigo, por favor - y él entró sumisamente escoltándola hasta la fogata…

 

Y dame lo que quieras

Y no me des más vueltas

Que quiero descubrirte

En esta habitación

 

- Lo siento, no debí hacerlo, no volverá a pasar… - dijo el ojiverde.

 

- Mejor dime que pasa. -

 

- Todo empezó cuando llegaste al santuario, desde el momento en que vi tus ojos por primera vez sentí algo especial, algo maravilloso, pero que me aterraba a la vez… Camus me contó lo de la diosa oscura y por un momento pensé que solo me sentía identificado contigo, pero mientras más pasaba el tiempo, más me daba cuenta que no era eso, pero yo… no puedo darme un lujo como ese, mi vida está dedicada a Atenea, además yo… no quiero hacerte daño… -

 

Y no tomes tu tiempo

Que no lo tengo yo

No quiero convencerte

De nada y por favor

No, No me digas Te Quiero,

No me hace falta hoy

Solo quiero perderme

En tus ojos de sol

 

- Yo también soy una amazona de Atenea, pero no puedo negar lo que hay en mi corazón y ¿cómo podrías hacerme daño? Si tú te sientes como yo lo único que podrías lograr sería hacerme feliz… - Dijo la amazona con voz conciliadora.

 

- ¡NO! No puedo, cuando era joven la persona que más me importaba en el mundo era mi hermano… y lo encerré en Cabo Sunion para que se ahogara, toda mi familia eran los otros caballeros de oro y los envié a la muerte para conquistar mis ambiciones, el maestro fue como un padre para mí y lo apuñalé por la espalda y traté de matar a Atenea, eso te deja claro como puedo hacerte daño, por eso me porto así, porque deberías alejarte de mí, no apreciarme… -

 

- Conozco tu pasado, igual que todos en el santuario y si ellos no te culpan ¿porqué habría de hacerlo yo? además yo también tengo un pasado oscuro, pero eso no importa, las cosas han cambiado, Saga tú y yo podríamos ser felices… - y lo besó.

 

Y dame un beso grande

Muy grande, grande, grande

Como hace ya mil labios

No había besado yo

 

- ¿De verdad lo crees? Porque yo no, yo no puedo prometerte nada, igual puedo morir mañana o peor… enloquecer… -

 

Y dame lo que quieras

Y no me hagas promesas

Que quiero descubrirte

En esta habitación…

 

- Yo también puedo morir mañana y si no, confío en que no enloquecerás, y no quiero que me prometas nada, solo déjame amarte y ámame tú a mí…-

 

Y dame lo que queda

Al final de la escalera

Enciérrame en tu cuerpo

Y no en tu corazón…

 

- No Kisara, no me ames, solo mírame, abrázame hoy y luego olvídame, puedes encontrar a alguien mejor… -

 

- No quiero a alguien más, te quiero a ti y sé que tu también, ¿porqué no te das una oportunidad de ser feliz?

 

Kisara lo miraba a los ojos como jamás nadie lo había mirado, lo tomaba de las manos y Saga se sorprendió de la calidez que sentía al estar junto a la amazona de hielo, trataba de resistirse, tenía miedo de ser feliz, de dejarse llevar, pero no podía resistir esa mirada tan llena de amor “Confía en mí” le dijo con dulzura y Saga no pudomás, se abandonó a su abrazo, se volvieron a besar con dulzura y se quedaron dormidos, abrazados junto al fuego…

 

Al otro día por la mañana emprendieron nuevamente su camino, charlando y tomados de la mano, Kisara estaba muy animada y Saga estaba feliz, pero le costaba trabajo expresarse con tanta naturalidad como ella, normalmente la amazona era fría y callada, bastante seria, pero hoy parecía una persona totalmente diferente mientras entraban al Valhala, finalmente Saga decidió relajarse un poco y confiar… confiar en el amor y en que podía ser feliz…

 

*** Santuario de Atenea,Grecia ***

 

Shion y Saori estaban conversando en el gran salón mientras tomaban té.

 

- ¿Qué cree que sucedacuando Saga descubra que la misión no existía realmente y que solo han ido a decirle a Hilda que están invitados a la cena de Navidad? - preguntó el patriarca.

 

- Si las cosas salieron bien, me lo agradecerá Gui?o y si no… todavía me quedan 87 caballeros y 11 amazonas a mi favor además de ti. - contestó la muchacha de cabello violeta.

FIN

 

Nota: La canción es Beso Grande de Edgar Oseransky.


Tags: oneshot, songfic, saga, kisara, Leona Negra

Publicado por Leona_Negra @ 20:30  | Saint Seiya OneShot
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