jueves, 03 de septiembre de 2009
Quiero aclarar que toda la música y personajes de saint seiya, así como logotipos de anime usados en este blog y en los fics, pertenecen a sus respectivos autores, yo los he usado sin ningún afán de lucro, son únicamente historias escritas por una fan, para q otros fans las lean.


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Ángel

Intérprete: Elefante (Parte 2)

 

- Son las doce casas del zodiaco y por eso las conocen así, el treceavo templo pertenece a los regentes del Santuario y es allá donde vamos, ellos son los terratenientes de nuestra diosa y dirigen toda la orden, no solo aquí si no en cada centro de entrenamiento al rededor del mundo y el último es donde se encuentran las habitaciones de la sagrada diosa, aunque solo son ocupadas cada doscientos años. – Explicó.

 

- Ya veo – Mu la guió hasta la entrada de la casa de Aries donde se sobresaltó e incluso se asustó un poco al ver a una mujer de cabello y ojos verdes con su armadura dorada, tenía una expresión ruda y la miró con algo de desdén, Sila supo entonces que su visión era un posible futuro – Ho-hola... Buenos días, yo soy Sila – la amazona la ignoró.

 

- Mu, este no es lugar para que traigas a tu novia – Regañó Shaina y los recién llegados se pusieron como tomates – será mejor que la regreses por donde vino – se quedó en la entrada de brazos cruzados y con su mirada altiva.

 

- No se trata de eso Shaina-san, ella será una de tus compañeras, es la aprendiz de Aioros y ha venido desde Egipto – Aclaró rápidamente el ariano y Shaina examinó detenidamente a la egipcia con su mirada.

 

- No digas tonterías, es muy vieja para ser aprendiz -

 

- ¿Vieja? – Se sobresaltó Sila.

 

- No digas eso Shaina, - intervino el lemuriano antes que las féminas se enfrascaran en una pelea - es mayor pero es muy especial y estoy seguro de que aprenderá rápido – Sila le dirigió una mirada de descontento y la amazona rió.

 

- Ja, si como no, ya lo creo, pues que me lo demuestre entonces, que se gane el derecho a pasar por esta casa – se tronó los nudillos – tendrá que vencerme - le lanzó un golpe directo al rostro.

 

- ¡NO! Espera... – gritó Mu y el puño de la amazona se detuvo a unos cuantos milímetros del rostro de la pelirroja que ni siquiera parpadeo.

 

- ¿Porqué no te defendiste? – Preguntó la dama dorada.

 

- Sabía que no me harías daño, a pesar de tu rudeza no percibo maldad en ti -

 

- Hmmp – volteó la mirada y se volvió a cruzar de brazos – tengo cosas más importantes que hacer, váyanse y no me molesten – dio media vuelta y se adentró en la casa perdiéndose entre las sombras del lado este del templo.

 

- Perdónala por favor, es su deber custodiar esta casa, al igual que el mío, - explicó Mu y le cedió el paso a su invitada - Shaina tiene una personalidad muy peculiar pero es una de las amazonas más poderosas, por eso no lleva máscara y ahora usa una armadura de oro, es buena persona, ya tendrás oportunidad de conocerla – dijo mientras la guiaba a la salida de Aries pero antes de que la alcanzaran la amazona volvió a aparecer, aunque esta vez llevaba algo en las manos.

 

- Alto, no pueden continuar de ese modo -

 

- ¿Porqué? – Preguntó el caballero de no muy buen modo.

 

- Ella no puede pasar por las doce casas con el rostro descubierto, menos si es la discípula de Aioros, ya bastante ofensa es que la hayas traído así desde la entrada, al menos la capucha le ha cubierto y no había nadie cerca – le entregó una máscara dorada con el signo de Aries en la frente – úsala hasta que se te entregue una propia – miró con detenimiento la delgada túnica de algodón sujeta por un hombro que llevaba Sila – y vestida de ese modo no llegarán más allá de Libra, el maestro Dohko está... un poco… alterado, - La amazona acomodó la capa de la egipcia cerrándola y a la alturadel pecho le puso el broche con el que prendía la propia para cerrarla bien y asegurarse de que le cubriera - por cierto, yo soy Shaina de Aries, aunque también me llaman Cobra. -

 

- Gracias, te los devolveré en cuanto pueda – le sonrió y la peliverde encogió los hombros para luego volver a desaparecer.

 

- Es cierto, lo había olvidado, a excepción de las amazonas de oro y la matriarca toda mujer en el santuario debe usar máscara y ningún hombre debe ver nunca su rostro, colócala, no te será molesta – se disculpó Mu.

 

- ¿Cómo lo sabes? Y tú ya has visto mi rostro ¿qué pasará? – se extrañó la joven.

 

- No cuenta, aún no eras aprendiz, aún ahora no lo eres pero a eso has venido y debes cubrirlo, digamos que el mío fue un caso especial porque te estaba reclutando y en cuanto a la máscara, se supone que si puedes pelear con ella no debe ser incómoda, tal vez solo hay que acostumbrarse – Sila sonrió y se puso la careta – ahora vamos, conocerás a los caballeros de oro rápidamente mientras subimos hacia el templo principal -

 

Continuaron su camino y Sila reconoció a los guerreros de su visión en algunos de los templos, libra estaba vació y no tuvieron problemas con Dohko que tratando de recuperar el tiempo perdido se había vuelto un casanova pachanguero peor que Milo e incluso había comenzado a volverse un pervertido que para colmo de males terminaba metiéndole ideas en la cabeza a Shion, que parecía un niño inocente inmerso en los asuntos del santuario y dándole constantes dolores de cabeza a Felia y las amazonas que por respeto moderaban sus palabras al referirse a él, tal como Shaina demostró al decir que estaba “algo alterado”. Así pasaron por escorpión donde Milo parecía bicho fumigado con su cara larga; Sagitario vacío; Capricornio, donde Shura practicaba su esgrima sin descanso; Acuario vacío; Piscis, donde Afrodita cuidaba con esmero su enorme jardín de rosas y finalmente entraron al templo principal, donde otro lemuriano, mayor que Mu, de cabello verde, ojos violetas, mucho más alto y con una túnica azul marino y una pechera dorada examinaba detenidamente a una chica de cabello negro y muy largo arrodillada ante él y la guerrera que en su visión usaba la armadura negra estaba sentada en un trono de oro con expresión calmada, pero sus ojos eran púrpuras, no carmesí y en vez de armadurallevaba una tiara dorada en forma de fénix, sostenía un báculo y llevaba el cabello recogido, sandalias y una elegante túnica griega de color rojo oscuro que denotaba su jerarquía. Antes de llegar a ellos Mu se hizo anunciar por un guardia, ambos regentes sonrieron y les indicaron que pasaran, el guardia se retiró y Mu colocándose al lado de la chica postrada hizo una reverencia y se arrodilló, Sila lo imitó.

 

- Bienvenidos, - habló la morena levantándose de su trono - has vuelto muy pronto Mu, me da gusto ¿quién es nuestra invitada? -

 

- Su nombre es Sila y es la persona que me enviaste a buscar -

 

- Mucho gusto, - dijo mirando a la nueva recluta como si la inspeccionara - yo soy Felia, la matriarca del santuario – se puso de pie y se acercó a ella, la chica la miró a los ojos y un extraño destello en los ojos de Felia la hizo bajar la mirada, estaban llenos de brillo y fortaleza, parecía tener la edad de Mu, casi todos los caballeros dorados y las dos amazonas aparentaban la misma edad, apenas un par de años de diferencia, al menos la mayoría, y sin embargo Sila podía sentir algo muy diferente en aquella orgullosa mujer y lo justificaba pensando en que si tenía un rango más alto no era por casualidad - ¿Has nacido bajo la estrella del arquero? – caminó un poco a su alrededor examinándola minuciosamente, Sila asintió y Shion se acercó con una caja en las manos – él es Shion, el Gran Patriarca – él también la estudió con cuidado y Sila a pesar de ser muy segura comenzó a ponerse un poco nerviosa, algo había en la mirada de aquellos monarcas que la hacía sentir como si la abrieran cuan larga era y miraran su interior sin obstáculo alguno, era como si miraran detalladamente su alma.

 

- Bienvenida entonces – asintió el regente y Sila subió la mirada, observó en el rostro de Felia una leve y muy disimulada sonrisa – serás la aprendiz de amazona de sagitario, por ahora tu maestro no está así que entrenarás con otro caballero hasta su regreso – tomó sus manos y observó sus palmas con curiosidad – no será fácil, Aioros regresará en un par de semanas y será aún más duro tu entrenamiento, ustedes son mayores para ser aprendices así que recibirán un “curso intensivo” – y la pelirroja puso atención a la otra joven arrodillada.

 

- Bienvenidas – secundó la matriarca, posó sus manos en los hombros de ambas chicas  y estas se pusieron de pie – Sila, ella es Hitsugi, aprendiz de amazona de Scorpio, por ahora ambas se reportarán en el campamento de amazonas con Ángelo, estarán ahí hasta que aprendan a pelear, recibirán ropas de entrenamiento y protecciones, se les asignará un lugar en el dormitorio y se les explicarán las reglas de las amazonas atenienses.

 

- Antes de eso deben devolver las máscaras prestadas – indicó Shion y miró a Mu que entendió de inmediato y retrocedió para no mirarlas, a continuación el gran maestro abrió la caja y extrajo dos máscaras totalmente blancas – estas serán las suyas – les entregó las máscaras – aunque hay un requisito para que sean iniciadas y las máscaras cobren vida – las chicas lo miraron confundidas y antes de que dijeran nada él hizo un pequeño corte en sumanos libres que comenzaron a sangrar, las puso sobre las caretas que comenzaron a brillar y diseños de color negro, diferentes entre sí, aparecieron en ellas – listo, Sila ¿nos haces el honor? – la amazona sin preguntar cómo lo sabía usó su cosmos para curar las heridas de ambas – Mu, por favor llévalas con Ángelo – el caballero asintió – y no dejes que Milo vea a Hitsugi, Sila, es importante que nadie más que su maestro sepa cuál será la armadura a la que aspiran – la pelirroja asintió – eso es todo, vayan. -

 

Mu las condujo hasta el campo de entrenamiento donde varias niñas entrenaban y luego hizo una seña al trigueño que las instruía, su cabello era corto, alborotado y azul, su piel morena y sus ojos verdes, él comenzó a acercarse y Hitsugi lo reconoció.

 

- ¿MM? – preguntó confundida - Creí que iríamos con alguien llamado Ángelo -

 

- Él es Ángelo, - explicó Mu - solo nosotros, los caballeros dorados, le decimos MM y es una larga historia, te sugiero que no lo llames así ya sabes que tiene un carácter un poco difícil y no le gustará responder a lapregunta de porqué “MM” – le susurró a la germana.

 

- Está bien, lo siento – respondió. El caballero llegó hasta ellas y las miró con algo de sorna.

 

- ¿Carne nueva? – Exclamó con deleite. Las miró como examinándolas mientras caminaba alrededor de ellas – no se ven muy fuertes pero tampoco son pérdida total – se plantó frente a las chicas – Yo soy Ángelo de Cáncer, su maestro y peor pesadilla si me dan lata -

 

- Tan simpático como siempre ¬¬’ que gusto volver a verte –respondió Hitsugi.

 

- JAJAJA – la miró con malicia – pronto cambiarás de idea Hitsugi – miró a la otra recién llegada - ¿Quién diablos eres tú? -

 

- Soy Sila, aprendiz de sagitario -

 

- Bien, vengan conmigo -

 

El caballero las llevó a las barracas, les asignó una cama y les dio armadura y ropa de entrenamiento, luego las llevó al campo de entrenamiento donde les explicó todas las reglas y de inmediato empezó con el entrenamiento, pidiéndoles movimientos básicos para ver su condición y su nivel. Hitsugi sabía un poco de karate, parecía que aprendería rápido pero casi no tenía fuerza y en cuanto a Sila, observó un buen control del egipsu y ya empezaba a controlar su cosmos, la dura vida del desierto la había fortalecido, sería más rápido con ella, pero tenía que ser muy duro, ambas eran mucho mayores que las niñas que entrenaba y que ahora podrían derrotarlas, de él que se convertiría en su primer maestro dependía convertirlas en guerreras de élite, las mejores, era su forma de disculparse con Atena por los pecados que cometió en el pasado.

 

Después de un día de exhaustivo entrenamiento, muchos gritos por parte del caballero de cáncer y un cansancio que ni siquiera habían imaginado las dos chicas se fueron a dormir bajo las miradas burlonas de las niñas que las consideraban ancianas y una pérdida de tiempo para el caballero. Ambas se recostaron pero a pesar de estar rendidas ninguna concilió el sueño, Hitsugi pensaba en los cambios que sufrió su vida desde que conoció a Felia pero ese era el más radical de todos y Sila no podía apartar de su mente al joven que encontró en el desierto, le atemorizaba la visión que tuvo pero sentía una preocupación especial por él y eso no podía entenderlo.

 

Y yo que me pasaba noches, días

Entre amores de mentiras

Entre besos de papel

 

Mu no dejó de mirar a Sila mientras entrenaba, no sabía porqué pero algo lo había prendado de ella, observaba sus movimientos, le asombraba la aparente fragilidad de todas las amazonas ocultando su fuerza letal. Después de que la noche diera fin al entrenamiento regresó con un silencioso MM a las doce casas pensando en lo fácil que el caballero más dotado psíquicamente (después de Shion claro) bajó las defensas por una jovenzuela que no hizo más que portarse amable, ahora comenzaba a entender a sus compañeros y se preguntaba si la Diosa Afrodita habría tenido algo que ver pues era sumamente raro que tantos de ellos encontraran el amor de forma tan repentina... un momento... ¿dijo amor?

 

Y yo que no creía en cuentos de hadas

Ni en princesas encantadas

No me pude defender

 

El caballero de Cáncer se miraba en el espejo dispuesto a tomar un baño y viendo su rostro meditaba profundamente en muchas cosas, como el hecho de que se había propuesto redimirse en esta nueva vida, sin importar la reputación del caballero de cáncer ni su poder oscuro, ya no más, ya había comprobado que la verdadera fuerza provenía del corazón, además estaba cansado de tanta soledad, Afrodita siempre fue su amigo y Felia lo apoyó en varias ocasiones, trató de acercarse a pesar de su rechazo, pero todos los demás los evitaban cuanto podían, durante los últimos ocho años habían vivido en paz y tranquilos, nunca dejaron de lado su entrenamiento, pero no había mucho de que preocuparse, las guerras santas habían terminado, eso le dio la oportunidad de abrirse poco a poco, de mejorar su carácter y de acercarse a sus hermanos, aún era el gruñón, aún era el burlón y el antisocial, pero ahora realmente se sentía parte de esa familia que a la vez le abría los brazos, era el excéntrico del grupo, pero se sentía indescriptiblemente alegre porque a pesar del monstruo que fue en el pasado todos lo perdonaron, al igual que a Afro, a Saga y a Kanon. Ahora ya no era Máscara de Muerte, aunque el cambio fue lento y para todos fue un poco difícil adaptarse, por eso seguían llamándolo MM, al principio él sentía que era un fantasma del pasado y una prueba de que nadie olvidaría lo que había hecho, pero después dejo de importar, se dio cuenta de que si lo llamaban así era por que habían olvidado a Máscara de Muerte y desconocían su nombre verdadero, a todos les sorprendió cuando en uno de sus cumpleaños Shion escribió “Felicidades Ángelo” en el pastel, aunque entre los dorados sigue siendo MM por costumbre o comodidad, Felia lo presentó como Ángelo de Cáncer al entregarle el mando de las aprendices. Ese era un verdadero nuevo comienzo y él prometió a Atenea que le compensaría su confianza y haría algo para redimir sus actos, hasta ahora no había podido hacer gran cosa aparte de su cambio de actitud, pero hace unos días Felia le dio la oportunidad perfecta, él se encargaría de formar a las amazonas, las convertiría en guerreras poderosas, valerosas y honorables, se aseguraría de inculcarles el sentido de justicia y ayudaría a las tardías amazonas doradas a ser dignos miembros de la élite dorada, incluso el mismo había aumentado considerablemente su poder por superación personal y por no quedarse con el estigma del debilucho de los dorados. Apesar de los buenos tiempos que corrían, estaba preocupado, la cálida agua de la ducha relajaba sus músculos cansados pero no podía liberar la tensión en su pecho, desde hacía unos días que regresaron al santuario pudo notar la preocupación en el círculo más alto del santuario, aunque todos eran familia y miembros de la orden dorada era imposible negar que seguía existiendo un cerrado círculo de poder donde era difícil acceder no por hermetismo, si no por su increíble fuerza difícil de igualar y por la sabiduría que su especial conexión con los dioses les otorgó; los regentes del santuario, los gemelos y Shaka, un grupo con cavilaciones y pesares imposibles de entender incluso para Aioros quien se suponía el sucesor de Shion o para los más cercanos a ellos, como Mu, Camus, y Dohko, un caso totalmente a parte, metido en su propio mundo apareciendo con alguna enseñanza ocasional y sabiendo mucho más de lo que la mayoría imagina, aún así el pudo ver una sombra robando la tranquilidad de Shaka, nublando la sonrisa de Felia, entristeciendo a Saga y oscureciendo el semblantede Shion, ellos no se lo decían a nadie pero era claro que un nuevo peligro se acercaba, por eso la matriarca insistió en que tuviera a las amazonas lo más fuertes y pronto posible, lo preocupante era que si nadie decía nada era porque no estaban seguros de que los acechaba o peor aún, de cómo vencerlo, pero él daría lo mejor de sí, demostraría su lealtad y su valía como caballero de Atenea, no los defraudaría y cumpliría con la misión que se le asignó, esas chicas estarían listas muy pronto, las haría sudar sangre y odiarlo si era necesario, pero serían poderosas guerreras en poco tiempo...

 

///

 

Sila se levantó mucho antes del amanecer y dio un paseo por el Santuario mirando la hermosa luna, caminó con el viento y de pronto se halló perdida entre las arenas de combate, barracas y el Coliseo, ella solía orientarse perfectamente gracias a vivir en el desierto, pero en el cielo del santuario parecían brillar todas las estrellas del Universo y no solo las que deben verse en Grecia, eso la maravillaba pero la confundía.

 

- ¿Por qué puedo ver estrellas que debería ser imposible mirar desde aquí? – preguntó para sí misma.

 

- Porque los caballeros de Atenea representan las constelaciones del cielo, por eso aquí brillan con más intensidad cuando los caballeros están vivos, - Respondió Mu apareciendo detrás de ella y sobresaltándola – lo siento, no quise asustarte, si estás perdida yo te puedo ayudar -

 

- ¿Me espías? ¿O es costumbre encontrarse de madrugada con las novatas? –

 

- Ninguna de las dos, - sonrió - solo salí a dar un paseo, cuando no puedo dormir prefiero levantarme a caminar y mirar el amanecer, pero tú debes volver antes o tu maestro se enfadará, si llegas tarde a su entrenamiento, sígueme – le ofreció su brazo.

 

- Me imagino, es muy temperamental, parecería malvado, pero sé que no lo hace con esa intención – lo tomó del brazo y comenzaron a caminar.

 

- ¿Cómo sabes que no disfruta con el sufrimiento y la sangre de los demás? -

 

- Es uno de mis dones el sentir el corazón de los demás, puedo saber si llevan maldad o bondad, - pareció recapacitar sus palabras y corrigió - mejor dicho, cuál predomina -

 

- Es cierto todos llevamos un poco de ambas, es parte del equilibrio de la naturaleza -

 

Mu la dejó en la entrada de las barracas de las amazonas hasta donde le era permitido llegar y se despidió para después desaparecer, llegó distraído a la casa de Aries, sintiendo aún en su piel la calidez del roce de Sila, embriagado de una extraña tranquilidad después de verla y pensó en lo curioso de sus palabras, solo habían tenido dos encuentros y ambos se dieron antes del amanecer, era su ángel de la madrugada...

 

Y eres tú, solo tú

La que me lleva a la luna

La que calma mi locura

La que me quema la piel

Y eres tú, siempre tú

Ángel de la madrugada

El tatuaje de mi alma

Para siempre te encontré

 

Durante los días que Sila permaneció en el campamento de amazonas se encontró varias veces con Mu, conversaban de distintas cosas y se fueron haciendo grandes amigos, la pelirroja que por más que lo intentaba no podía quitarse de la mente la mirada turquesa del caballero y él a pesar de no poder ver su rostro recordaba la tierna sonrisa del día en que la conoció y se guardaba en el corazón el sonido de su risa. Mu no solía ser alguien muy abierto con los extraños, pero con ella podía hablar tranquilamente como si estuviera con sus amigos.

 

Me colgué de tu mirada

Me quedé con tu sonrisa

 

Así pasaron las dos semanas en las que las amazonas “mayores” progresaron rápidamente, Ángelo era un maestro duro y gruñón pero muy habilidoso y en tan solo unos días las convirtió en excelentes amazonas de bronce, no las dejaba rendirse cuando estaban cansadas, no les permitía flaquezas, pero tampoco les destruía el alma, no las llenaba de odio como hiciera su maestro con él, si no que las llenaba de fe, de confianza, esperanza y voluntad, en los combates de práctica parecía estar dispuesto a matarlas, pero al final siempre les tendía la mano para ayudarlas a ponerse en pie y les mostraba sus errores, aconsejándolas para corregirlos, algunos de los caballeros presenciaron los entrenamientos, entre ellos Shaina y Shion, que felicitaron a Felia por la elección del maestro, cuando Aioros regresó estaba sorprendido al ver el progreso de las chicas y todos fueron testigos de la verdadera profundidad del cambio de MM, fue la propia amazona dorada de Aries la que comprobó el nivel de Sila antes de que abandonara el campamento, Hitsugi permaneció unos días más, ambas tenían un talento natural para las peleas, no por nada eran elegidas, pero la morena aunque hábil aún no alcanzaba el nivel requerido de fuerza, había llevado una vida cómoda y tranquila, sin razón para luchar, a comparación de la pelirroja que tenía que enfrentar a los bandidos del desierto y a la naturaleza misa. Aioros decidió llevarla a entrenar a una isla cerca de Creta por un tiempo y la noticia no le agradó a Mu, que sentía como si le arrebataran un pedazo de su alma, sin darse cuenta y sin saber como ni porque se había enamorado de la dulce sacerdotisa de Amón, pero no podía interferir, además sabía que no era para siempre, aún si le costaba tanto trabajo hacerse a la idea de alejarse de ella que sentía como si de pronto lo expulsaran del Paraíso y lo arrojaran al infierno.

 

Si te vas no existe nada

Si te vas...

Y ahora sé, solo sé,

Te cruzaste en mi camino

Encontré el Paraíso

Y me quedé

 

Sus amigos notaban su tristeza, trataron de averiguar la razón pero el lemuriano se negó rotundamente a hablar, fue Shaka el único que logró saber el motivo de la tristeza de Mu

 

- Es que estan absurdo, - se quejó el ariano - ni siquiera la conozco bien, que tal que solo es un complejo de Milo, no creo que exista algo como el amor a primera vista -

 

- ¿Complejo de Milo? – Se confundió el sabio.

 

- Si, que tal que solo es uno de esos enamoramientos fugaces y cuando logre que ella sienta lo mismo voy a perder el interés, es una chica especial y no quiero lastimarla -

 

Y yo que no creía en cuentos de hadas

Ni en princesas encantadas

No me pude defender

 

- JAJAJA no digas tonterías Mu, - respondió llorando de la risa - tú no eres así y yo creo que si puede existir el amor a primera vista, creo que cuando conoces a la persona indicada, a tu alma gemela, basta con una mirada para entenderlo y que el amor llene tu corazón... -

 

- Si claro, - refutó con una mirada acusatoria - lo dice el que conoce a su novia desde que ella tenía 5 años y que después de toda una vida juntos, o mejor dicho, un par de vidas juntos, por fin se animó a formalizar su relación con ella -

 

- No todos somos iguales y yo no soy perfecto, conocerla desde pequeña fue un punto en contra, éramos muy niños para entender y después yo fui muy tonto para aceptarlo y hacer lo correcto, una cosa es saberlo y otra admitirlo, algunos somos cobardes y algo estúpidos, no dejes que te pase lo mismo -

 

- Pero ¿y si estoy equivocado? -

 

- No lo sabrás hasta que no lo intentes -

 

- Pero no quiero hacerle daño -

 

- No lo harás, si das lo mejor de ti y las cosas no resultan tendrás la conciencia limpia y no creo que ella tenga nada que reprocharte, no tengas miedo y en vez de preguntarte si te equivocas mejor pregúntate ¿qué tal que estás enamorado de verdad? ¿Vas a permitirte perder tu oportunidad de ser feliz y decidirte hasta que sea tarde y tengas que perseguirla por el mundo? Le harás más daño si ella siente lo mismo y tú huyes, te lo digo por experiencia -

 

- Tal vez tengas razón – sonrió – yo no soy bueno para las canciones – bromeó.

 

- Bueno si necesitas llevarle serenata podemos ayudarte jejeje – se alegró de que su amigo recuperara el humor - además no entiendo porque te preocupa que se vaya a Creta con Aioros, tú te puedes teletransportar -

 

- ¡Es cierto! – Se levantó de un brinco - ¿cómo pude olvidarlo? -

 

- El amor nubla la razón... – dijo diplomáticamente y disimulando su sorpresa de que realmente el caballero de Aries hubiera olvidado algo así.

 

- Eso suena mal ¬¬ -

 

- Pero despeja e ilumina el corazón n_n – completó deprisa el rubio para componer la situación.

 

- Mucho mejor Muchas risas voy a buscar a mi ángel de la madrugada – dijo desapareciendo de la colina en la que se encontraban y Shaka omitió su comentario aunque no logró disimular su gesto ni su risa.

 

Y eres tú, solo tú

La que me lleva a la luna

La que calma mi locura

La que me quema la piel

Y eres tú, siempre tú

Ángel de la madrugada

El tatuaje de mi alma

Para siempre te encontré

 

Por la noche Sila jugueteaba con una de las flechas de su práctica mientras veía la luna, Aioros lavaba los platos de la cena cuando una hermosa rosa blanca cayó en su manos, volteó hacia arriba y vio a Mu que le indicaba guardar silencio y seguirlo, cuando se alejaron un poco de la cabaña la tomó de las manos y respiró profundo, la miró a los ojos y ella sintió como si esa mirada atravesara su careta y le enchinara la piel.

 

- Tal vez lo que voy a decirte te suene estúpido pero si sigo callando voy a explotar – ella iba a decir algo pero él la interrumpió poniendo un dedo en los labios de plata de la máscara, luego volvió a tomar su mano – por favor no me interrumpas, estoy nervioso así que déjame hablar, solo escúchame y después podrás decirme lo que quieras o abofetearme – la confusión de la joven quedó oculta bajo la máscara – no puedo explicarte las razones, solo puedo decirte que siento algo muy especial desde que te conocí, la primera vez que te vi en medio de mi inconsciencia pensé que eras un ángel y aquí estoy otra vez de madrugada para decirte que aunque nos conocemos hace apenas unas semanas, no puedo dejar de pensar en ti, extraño conversar contigo, extraño tenerte a mi lado porque el simple hecho de mirarte me hace feliz, es como si el conocerte le hubiera dado un nuevo sentido a mi vida, no es que me haya sentido incompleto, pero después de que te conocí supe que me hacías falta, es como encontrar el Paraíso, después de eso uno ya no se quiere ir, es... es... como si... como si tu rostro estuviera grabado en mi corazón... estoy enamorado de ti y mantener el secreto me está volviendo loco y tú eres mi única cura... pero entiendo que el que yo me sienta así no significa que tú también... -

 

Y eres tú, solo tú

La que me lleva a la luna

La que calma mi locura

La que me quema la piel

Y eres tú, siempre tú

Ángel de la madrugada

El tatuaje de mi alma

Para siempre te encontré

 

- Mu... yo... – soltó sus manos de caballero y retrocedió un poco – es verdad lo que dices, esto es absolutamente incomprensible, sin mencionar irracional – Mu agachó la mirada y no pudo ver que ella se quitaba la máscara – pero nadie ha dicho que el corazón obedezca la razón – Mu levantó la vista, la vio sonreír y clavó la mirada en los verdes ojos de Sila – yo siento algo muy similar pero creí que si te lo decía te reirías de mí -

 

- Yo sería incapaz -

 

Y eres tú

Siempre tú

Para siempre

 

Sila besó al tímido caballero antes de que dijera más nada y Mu solo sintió temblar sus rodillas por la emoción, alguna vez había tenido alguna novia, pero nunca se sintió así con un beso, era como si el tiempo dejara de correr y el Universo se redujera para que estuvieran solo ellos dos y nada empañara su felicidad, el caballero pensaba en lo mucho que les sonreía el destino en esta nueva era.

 

Por otro lado Sila pensaba en la tragedia que les deparaba el futuro, pero había encontrado algo que le daba razones para luchar, estaba decidida a hacerse fuerte y ayudar a evitar ese futuro, lucharía con todas sus fuerzas para defender a sus maestros, a su nueva amiga y a su amado, para que estuvieran juntos, para siempre...

 

Y eres tú

Solo tú

Para siempre

Para siempre


Tags: songfic saint seiya, español, Leona Negra, la voz del corazón, 016 2/2, Ángel - Elefante, felia

Publicado por Leona_Negra @ 18:15  | Saint Seiya
Comentarios (1)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Jahra
viernes, 04 de septiembre de 2009 | 0:01
De lujo *-*
Adoro este fic y ahora esta super mejorado, eres una genio nee-chan n.n
y ademas ya sali xD
ahi voy a seguir leyendo xP