Ángel
Intérprete: Elefante
El siguiente día no ofreció nada interesante para la vida del santuario, Felia y Shion explicaron una vez más todas las reglas del santuario a Kisara y luego fue enviada con Shaka que buscó la manera de hacer un sello para contener a Nix que resistiera mientras Kisara entrenaba ya que era posible que se enfadara mucho y muy comúnmente en el transcurso. Por otro lado en el estudio del templo principal el gran patriarca preparaba la ceremonia de coronación de su hija mientras ella estudiaba detalladamente el protocolo del rito.
Luego de un par de días más de preparativos una sencilla pero alegre ceremonia en la que Shion nombraba a Felia como su igual fue llevada a cabo. La amazona vestía un elegante sari azul con bordados de oro y plata, zapatillas azules, sus rosarios en la mano, su medallón, unos brazaletes negros y el cabello recogido, todos los habitantes del santuario estaban reunidos en el coliseo, Shion en el trono del palco acompañado de Kanon y Felia en la arena, después de un elocuente juramento de proteger la vida en la tierra, la paz y dar su vida para defender el bien, subió por las escaleras custodiadas por los doce caballeros dorados que le ofrecían rosas blancas y rojas, cuando ella pasaba a su lado y se inclinaban respetuosamente. Al llegar ante el patriarca se arrodilló y él la coronó con los laureles dorados, le entregó el báculo con el sol y todos aplaudieron.

Para la sorpresa de la orden dorada detrás de Shion apareció un joven de cabello y ojos como el oro, con cierto parecido a ella en las facciones, le sonrió, la abrazó y la corona de laureles se transformó en una tiara en forma de fénix, ambos se miraban como si se contaran una vida, luego él miró a Shaka asintiendo y se transformó en un fénix dorado que se elevó al cielo hasta perderse “Gracias hermano...” susurró Felia. Mientras los presentes creían que se trataba de un buen augurio, la mayoría de los caballeros de oro miraban interrogantes a Felia y a Shion, pero fue Kanon quien despejó sus dudas.
- Parece que Zélfir no ha cambiado, sigue siendo de pocas palabras... -
- Y de mirada significativa... – Sonrió la Neomatriarca.
- Así que entonces él es el místico guardián de las almas...– exclamó Shaka.
- ¿Quién? – Preguntó un confundido Milo.
- Una antigua leyenda habla de un fénix que protege las almas de los guerreros nobles y las trae de regreso al mundo cuando se les otorga una vida nueva en recompensa a sus hazañas – explicó Saga.
- Su nombre es Zélfir, a pesar de ser el guardián él mismo viene a la tierra en un cuerpo humano cada cierto tiempo, en esta era renació en mi hermano mayor, murió cuando yo era pequeña, me salvó la vida y nunca ha dejado de cuidarme. -
- Entonces puedo vivir tranquilo sabiendo que me acaba de dar su bendición – exclamó un aliviado Shaka.
- Así es, él cree que eres bueno para mí – respondió Felia con un guiño, todos rieron y Shion dio una señal, los caballeros, amazonas y aprendices hicieron una reverencia a la nueva matriarca, ella agradeció, hizo el ademán para que se levantaran y luego la fiesta comenzó, había comida, música y baile, los quince miembros de la élite bajaron al ruedo a reunirse con Kisara, Marín y Solán (su hijo) – saben hay viejas costumbres que jamás cambiaré – desapareció y apareció segundos después con un violín, corrió con los músicos, les dijo algo y comenzaron un ritmo nuevo, acompañados del violín de la matriarca y su voz –
La fiesta duró hasta el anochecer y todos la disfrutaron, lo que siguió fue un periodo de encierro purificador en Star Hill para que la nueva matriarca leyera los mensajes de las estrellas y conociera a las nuevas amazonas doradas. Al término de su claustro ante los caballeros dorados y llena de orgullo la matriarca entregó a Shaina y a Marín sus armaduras doradas, la primera dejó de ser la amazona de Ophiucus para convertirse en guardiana de Aries y la pelirroja se tornó en amazona de Piscis.
- Felia, te agradezco este honor – dijo la guardiana de la doceava casa y la matriarca sonrió.
- No los defraudaré, defenderé con valor y honor la primera casa, aunque tenga que dar la vida – afirmó la aún llamada cobra.
- Estoy segura de ello, ya nos has demostrado con creces tu lealtad y valía, es por eso mismo que les pido a ambas que retiren la máscara de sus rostros – Sonrió la leona.
- ¿Qué? – exclamaron todos sorprendidos.
- La ley dice que una amazona debe llevar la máscara para abandonar su feminidad y demostrar su valía, con ustedes dos no queda duda alguna, toda amazona merecedora de ser matriarca o de portar una armadura dorada es también libre de la máscara... – explicó Shion.
Las nuevas amazonas se retiraron la careta y las entregaron a Felia que las colocó en las armaduras de plata ahora sin dueño que una vez completas volvieron a su pedestal en la cámara de armas.
- Ahora pueden regresar a sus deberes, Shaina, instálate en el ala este de la casa de Aries – ordenó la mexicana.
- Disculpa hermanita... ejem... es decir, matriarca, pero... ninguna de las casas del zodiaco tiene ala este – le corrigió Milo con cortesía y tratando de evitarle un ridículo.
- Claro que sí, todas tienen pero al igual que las armaduras de las amazonas estaban selladas, ahora son accesibles nuevamente para que caballeros y amazonas tengan una vivienda independiente dentro del templo y se eviten problemas – intervino Shion.
- ¿Y por qué no las vimos al regresar? – Interrogó Camus.
- Es una construcción antigua, ningún hombre puede entrar, las habitaciones del ala este solo se abren cuando la amazona que vigilará esa casa es investida con su armadura dorada, - dijo Felia encogiéndose de hombros – es otra de las peculiaridades del Santuario - Marín, eres libre de permanecer con Aioria pero deberás estar en Piscis cuando algún peligro se presente, el ala este de la quinta casa queda reservada para la amazona de leo cuando aparezca. -
- Vaya, yo que esperaba ampliar la casa jejeje ni hablar – mencionó la amazona y el caballero de Leo se sonrojó y los demás al mirar su rostro desnudo desviaron inmediatamente la mirada – tranquilos, ¿que no oyeron que ya no me verán con máscara y que no tendré que matarlos por eso? -
- Lo siento – se excusó Aioros y se encogió de hombros – falta de costumbre – Todos las miraron pues a excepción de Aioria con Marín, siempre se habían preguntado que escondían esas máscaras y se quedaron boquiabiertos al descubrir que la belleza de ambas era tanta como su poder y que la fría y estricta Shaina tenía un rostro dulce.
- Pues debo decirles que son muy hermosas – Comentó Shura.
- Es cierto – prosiguió Afrodita que les ofreció una rosa – mucho en verdad – las amazonas se sonrojaron un poco, pero Shaina trató de recuperar su reputación de inflexible.
- Bueno ya estuvo bien de parloteo, nos dijeron que volviéramos a los deberes – hizo una pequeña reverencia, se dio media vuelta y salió del templo.
- Cierto, aún hay cosas que hacer – dijo MM con fastidio, se dirigió a la salida y los demás lo imitaron.
- Mu, Camus, Shaka esperen un momento por favor – pidió Felia, los aludidos se detuvieron mientras los demás terminaron de retirarse – Shaka ¿cómo vas con Kisara? -
- Muy bien, ella tiene una voluntad muy fuerte, el sello está listo y le he enseñado algunas técnicas de meditación que creo la ayudarán -
- Gracias, entonces creo que has terminado con ella, Camus, quiero que seas su maestro, he percibido el cosmos de hielo en ella y... – el caballero de la onceava casa no la dejó terminar.
- Estaba esperando que me lo pidieras, yo también lo noté, además la constelación de acuario brilla con más intensidad desde que esa niña apareció aquí -
- Me alegra que lo notaras, es algo mayor para ser aprendiz así que supongo que sabes que tipo de entrenamiento es el que te pido -
- Así se hará – miró a Shaka – espero que tu sello sea fuerte -
- Lo es, pero no bajes la guardia – Le aconsejó el sabio.
- Es una chica muy prometedora, tengo fe en ella y Saga la ama con todo su corazón, pero si fracasa en su pelea interior y Nix logra romper el sello... -
- Descuida, - le tranquilizó el maestro de los caballeros de cristal - sé lo que tengo que hacer... – Felia, Shion y Shaka asintieron.
- Bien, es todo, puedes retirarte, avísale para que partan cuanto antes, yo hablaré con Saga para que pueda despedirse – Camus asintió y se dispuso a irse.
- Eres blanda... – Le susurró Shion a su hija.
- Tal vez, pero también es posible que sea la última vez que la vea, aunque sinceramente espero lo contrario – se defendió ella, Shion le concedió el beneficio de la duda y se sentó en el trono – Mu, prepara ropa ligera y bloqueador solar. – Continuó desconcertando al ariano.
- ¿Más vacaciones? – dijo extrañado.
- No, una misión, irás a Egipto, a un poblado cerca de Karnak, allá se encuentra la persona que llevará la armadura de Sagitario, confío en que podrás hallarla pronto, las estrellas y el cosmos te guiarán para que puedas traerla – el caballero de Aries asintió.
- No cuestiono ni contradigo tu orden pero ¿Porqué yo? -
- Aioros está de vacaciones después de haber cuidado a su sobrino y yo tengo un par de asuntos en el templo del volcán -
- Ya veo... partiré en cuanto el equipaje esté listo -
- Gracias – el lemuriano hizo una reverencia y se marchó.
- Por cierto ¿qué hiciste con MM? – Preguntó Shaka.
- O.O ¿Eh? – Se extrañó Felia.
- Desde que lo mandaste llamar ha estado muy... – el rubio pareció pensar mucho sus palabras - casi... – aún dudó - ¿feliz? -
- Lo puse a cargo del campamento de amazonas – Rió.
- ¿Por qué? – dijo sin ocultar su sorpresa el caballero.
- Porque June es muy blanda, no me convencen los métodos de Geist y él es el único que no se conmueve con el llanto de las nuevas aprendices, ni se vuelve casanova o pervertido – el caballero virgo frunció el ceño.
- No es verdad, no es el único – refutó y ella le acarició el rostro.
- El único disponible y que las pondrá a pelear, es un campo de entrenamiento físico, sin ofender pero no me ayuda que las pongas a meditar – el caballero no cambió su expresión – además él ha cambiado mucho y como aún no aparece la amazona de Cáncer creo que es buena idea ir familiarizándolo con las aprendices, aparte que es el que menos entrará en pánico si de pronto las chicas le quieren saltar encima – el caballero se sonrojó - cambiando de tema, tengo algo que decirte padre – el patriarca se sobresaltó un poco y se enderezó en su trono, Shaka sonrió de nuevo.
- Esto es grave – Se asustó Shion y Felia lo miró confundida – si me llamas padre es algo grave – observó la mirada de complicidad que compartía la pareja y su rostro se llenó de terror – no me digas que... ¡NOOOOO! ¡Soy muy joven para ser abuelo! T_T -
Shaka se fue de espaldas por la deducción del patriarca y el rostro de Felia se tiñó de rojo (no se supo si de furia o porque se apenó
y una gran gota apareció en su cabeza, Shaka se levantó y apenas se recuperaba de la impresión cuando su boca cayó hasta el piso al ver como Felia le acomodaba tremendo zape a Shion y le reclamaba a voz en grito.
- ¿CÓMO SE TE OCURRE? ¿QUÉ CLASE DE MUJER CREES QUE SOY? NO DIGAS TONTERÍAS Y NO ERES JOVEN TIENES 270 AÑOS -
- Eso no cuenta – dijo sobándose la cabeza mientras Shaka se levantaba con una gran gota en la cabeza – estuve varios años muerto, además me veo como de 30 y no me hables así, ni me levantes la mano que sigo siendo tu padre -
- Pues no digas cosas que no son – dijo enfadada - ¿por quién me has tomado? Y ¿cómo se te ocurre? No creí que fueras tan mal pensado -
- No... bueno... lo que pasa es que Dohko me ha platicado mucho sobre sus descubrimientos del mundo moderno y bueno... los jóvenes ya no tienen los mismos valores de antes... y... -
- Así déjalo... ¿no has notado algo peculiar en los relatos de Dohko? -
- No ¿por qué? -
- ¿En sus actos? -
- Tampoco ¿debo saber algo? -
- Solo que ha superado a Milo por mucho... – Shion puso cara de confusión y Felia dejó el tema por la paz – bueno... volviendo al tema, lo que quiero decirte es que... -
- Quiero pedirle que me conceda la mano de su hija en matrimonio – se adelantó Shaka con toda seriedad.
Shion se puso tan pálido como un muerto, abrió los ojos a más no poder y puso cara de sorpresa pero no pronunció palabra, la pareja lo miraba expectante y comenzaron a preocuparse cuando su expresión en vez de gusto empezó a tornarse grave...
///Templo de Aries
Mu había terminado de preparar su pequeña maleta y bajó las escaleras hacia la salida del santuario, desde ahí podía teletransportarse así que de inmediato llegó a Karnak, Egipto. Se concentró tratando de encontrar alguna fluctuación en el cosmos que le indicara el camino y después de algunos minutos encontró los rastros de un poder muy peculiar, a falta de otra pista decidió seguirlo y se adentró en el desierto...
Vago todo el día y parte de la noche hasta que decidió que lo mejor era acampar ya que aún no llegaba al poblado, o no estaba tan cerca de Karnak o ya se había perdido, al menos tenía el consuelo de teletransportarse de regreso, no había nada cerca y se arrepintió de no haber llevado un camello, optó por caminar un poco más y encontró unas rocas que le podrían cobijar un poco, se tendió a dormir y encendió su cosmos para que el cruel frío nocturno no acabara con él...
Una tormenta de arena sacudió el desierto y el caballero en su profundo sueño sin darse cuenta, poco a poco fue sepultado por la inclemencia del desierto y dormía tan placidamente que en su inconsciencia su cosmos empezó a disminuir dejándolo sin protección alguna.
Pasaron las horas y poco antes del amanecer una caravana pasó cerca de donde dormía el caballero y una joven pelirroja de ojos verdes pudo sentir el último resquicio del cálido cosmos entre las rocas, al acercarse no encontró más que arena pero su instinto la hizo pedir ayuda y entre varios miembros de la procesión lograron desenterrar el cuerpo de un joven de tez clara y largos cabellos lilas cubriéndole el rostro, que sujetaba una pequeña bolsa de viaje “Vaya forma de comenzar la mañana” susurró la hermosa joven, los viajeros se llevaron consigo al joven inconsciente hacia su aldea y ya ahí la muchacha le cuidó y le refrescó, sin apartarse de él ni un solo momento, era atractivo con dos curiosas marcas en su frente y una expresión llena de calma.
Te encontré de madrugada
Cuando menos lo esperaba
Cuando no buscaba nada
Te encontré
Era casi el medio día cuando el extranjero comenzó a despertar, sus grandes ojos turquesas se encontraron con la esmeraldina mirada de la joven que velaba a su lado, se sentía débil, desorientado y sediento, la pelirroja le dio a beber agua y después de mirar su rostro lleno de ternura y compasión volvió a perder el sentido. El lemuriano era presa de una terrible fiebre del desierto, después de todo él solía vivir en un lugar frío y alto, con dificultad se había acostumbrado al calor de Grecia pero Egipto era demasiado para él y las alucinaciones comenzaron a poblar su cabeza, pensando que había visto un ángel comenzó a creer que había muerto y se encontraba camino a los Elíseos, los desvaríos de su mente turbaban su sueño; una anciana con una túnica blanca y un turbante entró a la habitación llevando una bandeja con agua que puso en un taburete al lado del lecho.
- Pobre hombre... está muy mal... pero tú debes descansar, yo lo cuidaré – le dijo a la muchacha.
- No te preocupes Ataht, estoy bien, además fue su cosmos lo que me guió a él, es muy raro que alguien pueda usarlo y no creo que estuviera ahí por casualidad, mi intuición me dice que ha venido a buscarme. -
- Pero Sila, sabes lo que significan esas marcas en su frente -
- Pues no ¿acaso es algo malo? No percibo ninguna maldad en él -
- Es un lemuriano, yo creía que estaban extintos, son una raza con poderes psíquicos protegidos por Hefesto y Atenea, dioses griegos, el primero les entregó el secreto para reparar las armaduras de los caballeros de la segunda y los otros dioses los llevaron al exilio y la muerte -
- ¿Y porqué es importante ahora? -
- Porque si lo que dices es verdad y ha venido a buscarte, te llevará a Grecia, lejos de tu gente y tu hogar -
- Querida Ataht, sé que es duro, pero ambas sabíamos que este momento llegaría, se me otorgó un don especial para ayudar a la gente, iré donde sea más útil -
- ¿Y cómo sabes que es en Grecia? Tal vez más adelante descubras que debes ir a otro lugar -
- Entonces iré a ese otro lugar cuando lo sepa, pero ahora en vez de sacar conclusiones – tomó un suave paño de lino y lo sumergió en el agua – debemos asegurarnos de que este pobre hombre se recupere – colocó el paño húmedo en su frente – te molestaría preparar algo de comer para cuando despierte, algo fresco -
- Claro, solo ten cuidado – la joven asintió y la anciana se retiró.
Cuando Sila cambió el paño húmedo en la frente del caballero y tomó su mano tuvo una fuerte sensación de vértigo y luego vio unas ruinas griegas en llamas, estaba cerca de un camino con escaleras y suntuosos templos de mármol, o al menos lo fueron una vez porque ahora estaban destruidos y en llamas, había cadáveres y sangre por todos lados, fuertes explosiones se sucedían detrás de ella así que corrió hacia los templos superiores que estaban intactos, al entrar al primero encontró a una mujer de cabello verde y armadura dorada totalmente mutilada y desangrada a causa de un corte en su garganta, se asustó y corrió más deprisa, las escaleras eran demasiado largas entre templo y templo pero algo la hacía sentir como si volara y su velocidad aumentó de forma increíble, en el segundo recinto un hombre enorme con trozos de metal dorado y expresión de terror yacía inerte en el piso, el tercero lleno de sangre pero vacío, el cuarto un hombre trigueño y de expresión ruda malherido bajo unos escombros, ella quiso ayudarlo pero él le dijo que siguiera, que los otros la necesitaban más y así, siguió su camino; en el quinto había dos hombres de piel tostada y cabello rubio castaño, muy parecidos entre sí pero uno mayor que el otro y sosteniendo un arco, ambos en estado catatónico y ella reprimió un grito al posar su mano sobre ellos y descubrir que ya no tenían alma, eran muertos vivientes, explosiones mucho más fuertes que las primeras llamaron su atención, el sexto templo seguía en pie, en la explanada varios hombres y mujeres de armaduras doradas enfrentaban a unos monstruos horrendos y enormes, parecía que había un ejército de ellos, ella entró sin que nadie advirtiera su presencia, como si fuera un fantasma, en la cámara principal del templo halló una mujer pelirroja, muy alta, un hombre de larga melena rubia, unos gemelos peliazules todos llevaban también armadura dorada peleaban contra demonios poderosos y armados, más adentro una mujer de cabello y armadura azabaches con una espada en la mano enfrentaba a una enorme y amorfa sombra, parecía estar perdiendo pero luchaba furiosa y aterradoramente. Al ver la sombra un escalofrío y un pánico inexplicable e incontenible se apoderaron de Sila que gritó sin poder evitarlo, nadie la oyó, las lágrimas escaparon de sus ojos y luego vio al desconocido enemigo desarmar a la guerrera y atravesar su torso completo con una ignominiosa garra, los ojos carmesí de la amazona se apagaron poco a poco, ella escupió sangre y se desplomó, el rubio gritó y se dirigió a ella, uno de los otros demonios lo atacó por la espalda pero uno de los gemelos lo detuvo. Cuando el otro llegó con la guerrera ella estaba muerta, él lleno de rabia tomó la espada y enfrentó al mal que con voz de ultratumba se burló de él diciendo que no podía empuñar la espada negra, “Ya no tengo nada que perder” contestó y lanzó su furioso ataque, un resplandor en la parte de atrás llamó la atención de la egipcia que fue hasta allí y descubrió al joven lemuriano que había encontrado en el desierto junto con un hombre de largo cabello azulverdoso, ambos con armadura dorada y tratando de sacar a salvo a un bebé, una niña de unos 5 años y un niño de unos 10, otra mujer apareció frente a ellos, su cabello era negro y sus ojos rojos pero a diferencia de la guerrera caída su cosmos rezumaba maldad, los atacó entre risas con una enorme bola de energía cuyo resplandor cegó a Sila...
Ataht sacudía con fuerza a la joven pelirroja que gritaba y lloraba con la mirada perdida, la llamaba y rezaba mantras tratando de hacerla volver, cuando la chica al fin despertó estaba bañada en sudor frío y muy asustada.
- ¿Qué pasó? ¿Estás bien? – le preguntó la preocupada anciana.
- S-sí... es solo que... es solo que... vi algo... – la anciana la miró confundida y ella recuperó el aliento – cuando toqué su frente tuve una visión, no sé si es algo de su pasado o de su futuro pero vi algo -
- No sabía que tenías poderes de premonición -
- No los tengo, es decir, nunca antes los tuve pero juro que vi algo y era horrible, no sé porqué pero un hombre me dijo que me necesitaban, jamás en mi vida lo he visto y yo estaba ahí como un fantasma, fue el único que me vio, creo que fue porque estaba a punto de morir, parecía una guerra fue espantoso – respondió la pelirroja aún llorando.
- Tal vez fue una advertencia para que te mantengas alejadade este hombre -
- No, yo creo que es al contrario, - respondió convencida la joven - debe ser una señal para que lo ayude -
- Me alegra que pienses así... – Susurró el caballero. Sila y Ataht voltearon sobresaltadas al escuchar una voz masculina pero amable aunque un poco débil y se dieron cuenta de que el extranjero estaba despierto – les agradezco las atenciones que han tenido conmigo, mi nombre es Mu, soy el caballero de Aries de la orden de Atenea y he venido desde Grecia -
- Yo soy Sila y ella es Ataht no tienes nada que agradecer, pero dime ¿qué vienes a buscar tan lejos de tu hogar? -
- Vengo en busca de una persona muy importante para nuestra orden, es una mujer con un poder especial, nacida bajo la protección del arquero. -
- ¿Por qué es importante? – cuestionó la ojiverde.
- Porque se convertirá en una guerrera de la justicia, nos ayudará a enfrentar el mal y proteger la vida en el mundo, es parte de la élite dorada -
- Entonces iré contigo – Asintió con amabilidad y Ataht pareció preocupada.
Mu le dirigió una significativa mirada, digna de un descendiente del patriarca, con ella pareció confirmar que era ella la persona que buscaba pero a la vez le explicaba que su vida correría peligro, que viviría confinada en el santuario y lucharía hasta la muerte o la victoria, no por la gloria misma si no por el bien de la humanidad. Le sorprendió ver que ella conocía el peligro y parecía haber estado esperando ese momento, además vio en sus ojos un terror más grande del que el conocía, el conocimiento de una batalla más cruel que las que él había peleado, pero que estaba dispuesta a enfrentar, no hizo falta decir nada más...
Pregunté con la mirada
Tu sonrisa me invitaba
Para que tantas palabras
Para que
- Insisto en que partan hasta mañana, para que el joven Mu se acabe de recuperar y se marchen frescos después de desayunar – Pidió la anciana, luego de que no pudiera convencer a Sila de quedarse y de que la joven tuviera lista la maleta.
- No es necesario, no nos espera un viaje – le tranquilizó el tibetano.
- Insisto -
- Mejor acepta, ya es bastante que me deje ir – le recomendó Sila.
Sonrió dulcemente y Mu no podía dejar de mirarla, por momentos se preguntaba si no seguía delirando, esa joven era tan hermosa, la envolvía un poder extraño, casi místico, no se trataba solo del cosmos, pero aparte de eso, su serenidad, su amabilidad y su madurez a pesar de su juventud, y sus ojos verdes, esa mirada clara pero misteriosa lo hipnotizaba, sin duda era una persona especial.
Esa noche Mu paseo por la aldea, mientras Sila se despedía de su gente y al otro día partieron temprano después de un abundante desayuno, antes de ir a Grecia la joven le pidió acompañarla al templo de Amón, él esperó en la entrada mientras ella realizaba sus rezos en el altar interior, después en un abrir y cerrar de ojos se encontró en la colosal construcción griega, llena de gente entrenando y algunos guardias, todos llevaban ropas de entrenamiento, algunos armaduras sencillas al parecer también de entrenamiento y las pocas mujeres que se veían llevaban una máscara en el rostro. De frente a ella se encontraba el camino de escaleras y templos de su visión.
- Bienvenida al Santuario de Atenea, esta es la entrada a las doce casas que son las que puedes ver frente a ti – la chica vio el camino con trece suntuosos templos, la estatua de Atenea y otro templo más.
- Pero son catorce – dijo confundida y Mu soltó una risilla

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