Whisper (Parte 2)
Intérprete: Evanescence
Después de las presentaciones pertinentes de Kisara a los demás caballeros junto con una pequeña explicación y una emotiva despedida entre el caballero de Acuario y su acompañante, abordaron el avión. En pocas horas estuvieron de regreso en Atenas, desde ahí, Mu los llevó a la entrada del sagrado recinto, donde los guardias se sorprendieron de ver a una joven colegiala acompañada de la orden dorada, el patriarca y su “hija” desaparecida hace algún tiempo.
- Bienvenida al santuario señorita Kisara – dijo un sonriente patriarca y haciéndole una reverencia para cederle el paso e indicar a los guardias que era su invitada agregó – este es nuestro hogar -
Ante la joven se extendía la enorme construcción griega, de primera instancia se observaban coliseos, campos de entrenamiento y barracas, algo más al fondo se veía una colina con catorce templos de los que sobresalía la estatua de la diosa de la justicia en la cúspide, tal como vio en su pesadilla, aún así permaneció tranquila, pero antes de que entrara, Felia le ofreció una máscara de blanco metal con motivos negros y ella la miró confundida.
- Una de las reglas dice que ningún hombre debe ver tu rostro, más tarde te explicaré, esa es mi máscara, úsala hasta que tengas la tuya –
- Nosotros seremos una excepción por la forma en que te conocimos – explicó Saga.
- Está bien... – se resignó Kisara.
Tomaba a Saga de la mano y con la otra recibió la máscara, apenas tenía un pie dentro del santuario cuando todo a su entorno dio vertiginosas vueltas y otra visión se presentó ante ella: era el mismo lugar pero había un panorama de guerra, luego se halló en un cementerio donde vio tumbas con los nombres de la mayoría de los caballeros dorados que acababa de conocer, luego apareció en una laguna donde se desarrollaba una cruenta batalla, un misterioso enemigo envuelto en sombras peleaba con Felia, la derrotó e hizo estallar su cuerpo, su último acto fue sellar el santuario y protegerlo con su sangre que se esparció por la tierra...
Oyó una voz fría que decía “no importa lo que hagas, ellos morirán”
Los ángeles caídos a mis pies
Susurraron a mi oído
Ahora estaba en el templo principal, un aire de desolación lo inundaba, Shaka cargaba a un bebé y abrazaba a una pequeña, por lo que escuchó eran los hijos de Felia, cambio de escenario nuevamente, en los límites del santuario el enemigo en sombras derrotaba a Mu que defendía a la niña con su vida, ambos se convirtieron en polvo de estrellas, mientras en la otra entrada un ser aún más poderoso arrebataba el bebé al caballero de Virgo y lo asesinaba igual que a su madre, el hombre más cercano a Dios perdía la razón y atacaba lleno de ira, transformado en un ser oscuro pues ya no tenía nada que perder, derrotó a su enemigo pero dejó la vida en ello...
Muerte ante mis ojos
Yaciendo a mi lado me temo
Dentro del santuario Saga la defendía a ella de un enorme poder, todos los sobrevivientes luchaban, ella estaba herida pero al recobrarse se integró a la pelea, solo que en el otro bando, los caballeros caían uno por uno, Saga y su hermano gemelo contenían al líder de los enemigos y ella atacaba a Géminis por la espalda arrebatándole la vida y transformándose en Nix que miró a donde ella estaba observando y le sonrió haciéndole una seña para que mirara la sangre a su alrededor, luego junto con el desconocido enemigo atacaban a Kanon asesinándolo para tomar el báculo de Niké y el escudo que pertenecían a la Diosa que reinaba la tierra, la oscuridad se expandía por el mundo, llenándolo de muerte y desolación, mientras ella reía satisfecha con la sangre de Saga aún en sus manos.
Ella me hace señas ¿debo rendirme?
En mi final, ¿debo empezar?
Soltó la máscara que cayó al piso rompiendo el místico vínculo y con ello la visión, Felia y Saga parpadearon un par de veces mientras ella caía de rodillas esforzándose en contener las lágrimas.
Abandonando todo por lo que he caído
Todos los miraban confusos, pero Saga la ayudó a levantarse mientras le susurraba que todo estaría bien, Felia levantó la máscara y se la ofreció de nuevo.
- Nosotros forjamos nuestro propio destino, cada decisión que tomamos cambia nuestro futuro... – le dijo la matriarca para darle valor.
- Te amo y eso no va a cambiar nunca, no tengo miedo – Le susurró el caballero.
- Yo he decidido confiar en ti porque puedo ver la luz en tu corazón y somos guerreros de la esperanza, nuestra verdadera fuerza viene de nuestra voluntad – agregó la morena.
Kisara los miró, sonrió, se puso la máscara y descubrió que curiosamente se sostenía a la perfección a pesar de ser un poco grande y era ligera, además de que veía y respiraba perfectamente.
- Gracias... - musitó. - No los defraudaré, voy a luchar con todas mis fuerzas – tomó las manos de Saga – cambiaré ese final... -
Y levantarme para encontrar el final
El caballero asintió y la condujo al interior del santuario, los demás los miraban interrogantes, Felia cruzó una mirada con su padre adoptivo que pareció descubrir lo que pasó y bastó una mirada de su parte para que nadie hiciera preguntas y se encaminaran hacia sus respectivas casas.
En el templo principal Shion y su hija explicaron todas las reglas a Kisara y la enviaron a descansar a una de las habitaciones de esa misma casa después de entregarle una máscara que se adecuó perfectamente a ella. Shion advirtió a Felia que debía coronarla oficialmente para que ejerciera su cargo en el santuario, ella pidió posponer los preparativos hasta el siguiente día y se empecinó en dormir en su vieja habitación en el templo de géminis, al fin Shion aceptó y antes de salir ella le pidió responderle una pregunta, el anciano asintió.
- Siempre me he preguntado porqué me enviaste a entrenar con Saga si soy de signo Leo, nunca hubiera obtenido mi armadura -
- Bueno... se supone que nunca usarías ninguna armadura ^.^' yo sabía que eras la hija de Ares, pero él tuvo una buena razón para dejarte en el Santuario, tú destino era hacer el bien y creí que nosotros podíamos enseñarte eso, hasta aquel entonces Saga y Kanon eran el mejor ejemplo de dominio del lado oscuro, además tu poder estaba muy por encima del de Aioria, así que por eso elegía a Saga, además, luego descubrí que Shaka te daba clases extras -
- ¿Y si no hubiera sido hija del Dios de la Guerra? ¿Me habrías dado la armadura de Leo al fin de mi entrenamiento? -
- No – Felia lo miró confundida – si no hubieras sido un caso especial hubieras entrenado para conseguir alguna armadura de plata, las armaduras de las amazonas doradas aún estaban selladas, de cualquier modo, cuando volvimos a la vida, las estrellas cambiaron y al igual que Márek, supe que tú no llevarías ninguna armadura dorada, pero serías la encargada de resucitarlas y gobernarlas, desde tu primer aliento, después de habernos salvado, te convertiste en la elegida. -
- Ya veo... en fin... nos vemos mañana – se despidió dándole un abrazo y un beso en la mejilla.
Shion asintió y ella salió en dirección a Géminis. Al pasar por Piscis se cruzó con un emocionado Afrodita acomodando su guardarropa nuevo, en las escaleras hacia acuario se cruzó con Saga que iba a visitar a Kisara y le ordenó regresar, cosa que no le agradó en lo más mínimo, pero que tuvo que hacer y bajaron juntos; en Acuario, Milo y Camus escuchaban música cortavenas y se consolaban uno al otro, en una escena peculiar que decidieron no interrumpir; en Capricornio, Shura le dio la bienvenida a su mexicanita; en Sagitario Marín abrazaba a su hijo y Aioros sangoloteaba a su hermano menor diciéndole que su sobrino necesitaba disciplina y que ahora él merecía vacaciones; Escorpión vacía; en Libra el maestro Dohko entrenaba muy concentrado y optaron por no molestarlo; en Virgo... Felia se detuvo a sabiendas de que tenía un asunto que resolver, creyó que Shaka estaría feliz de que ella volviera al Santuario pero parecía todo lo contrario, tal vez se había cansado de su necedad e indecisión, no lo culpaba, pero quería saber porqué estaba tan distante, además había que aclarar y cerrar el asunto de la propuesta que le hizo en la playa como era debido y sin salir huyendo, tenía que superar esa odiosa costumbre de desaparecer...
Saga aprovechó para escapar y volver a subir, tocó a la puerta de Kisara y después la llevó a un bello mirador al costado del templo...
- Este es un nuevo comienzo, será duro vivir como amazona, pero sé que lo lograrás... – le dijo.
- Gracias por el voto de confianza... pero ahora quiero que respondas algo – como estaban solos ella se quitó la máscara y lo miró con seriedad – cuéntame de tu pasado, he dejado todo lo que conocía y te seguí a Grecia sin saber realmente quién eres, lo único que sé es que tienes un hermano gemelo y que los otros caballeros de oro son como tu familia, pero no sé porqué y ¿quién es Shion? ¿Qué es del anterior patriarca? -
- ¿Anterior patriarca? -
- Nix me mostró al patriarca de cuando eras joven, era idéntico pero mucho más viejo -
- ¿Te mostró que pasó con él? – Preguntó con remordimiento, la joven guardó silencio y la mirada del caballero se ensombreció – bueno, supongo que no importa, de todos modos te lo contaré... -
Así, durante el resto del día Saga le contó como conoció a los demás, la estrecha relación con su hermano a pesar de ser tan diferentes, la adopción de Felia, la posesión de Ares, el distanciamiento con Kanon, su traición, los asesinatos que cometió, el exterminio de los caballeros de plata, la guerra de las doce casas... el ojiverde hacía un gran esfuerzo por contener el llanto, pero aún así, lágrimas de arrepentimiento escapaban de sus ojos al recordar todas las atrocidades que hizo cegado por la ambición y el poder de un Dios malvado que por cierto era el padre de Felia, también le contó lo que hizo Kanon víctima del mismo mal... ella se puso de pie y le dio la espalda dispuesta a irse...
No me des la espalda
(No te entregues al dolor)
- Espera por favor, déjame terminar – le rogó el caballero.
- No, no quiero escuchar más, todo lo que Nix me mostró era cierto -
- No sé que te mostró y no me interesa... no puedo negar que cometí todos esos crímenes, pero puedo decirte que ya no soy el mismo, que Ares ya no me controla... además… Felia y yo también vimos cosas... aún así yo confío en que no vas a matarme y si ella creyera solo por un momento en la visión y pensara que hay una posibilidad de que te unas al asesino de su familia y de ella misma, si creyera que sumirás el mundo en la oscuridad no te habría permitido la entrada al Santuario, al contrario, te hubiera asesinado en ese mismo instante... no es del tipo que espera a que le den el primer golpe -
No intentes ocultarte
(Aunque estén gritando tu nombre)
- ¿Qué? O.O – Se asustó la joven.
- Yo creo que tú mejor que nadie puede entendernos... tú sabes de sobra lo que es tener que lidiar con un lado oscuro capaz de hacer un daño imperdonable, para contestar a tu pregunta Shion es el mismo que asesiné, pero ha vuelto a la vida, igual que todos los demás, permíteme continuar mi relato -
- Está bien, pero antes explícame como es eso de que Felia me habría asesinado -
- Como ya dije, Felia es la hija de Ares... – Kisara se quedó atónita – tuvo que mantenerlo en secreto o hubiera perecido culpada de los pecados pasados de su padre... ella creció con nosotros, tú ya la has conocido y estoy seguro que viste en sus ojos la misma luz que nosotros, como te dije Kanon fue derrotado y huyó mientras los caballeros de bronce detenían a Poseidón, todos pensaron que estaba muerto pero Felia lo encontró y lo enfrentó, a pesar de tratarse del espíritu de su padre en el cuerpo de su mejor amigo ella peleó sin compasión, le asestó golpes mortales y encerró el espíritu de su propio padre en una espada, arriesgando su vida, al final un espíritu guardián le devolvió la vida a Kanon, ella sufrió por tener que matarlo, pero lo hizo sin dudar para salvar la tierra... – Saga le contó todas las guerras santas en las que participaron, le contó lo ocurrido con Hades y el castigo de los dioses, como Felia dio su vida para salvarlos y el arrepentimiento de Ares que intercedió por ellos – pasó mucho tiempo antes de atreverme a mirar a los demás a los ojos y no fui el único, muchos cometimos errores, pero tú has visto que ahora ya todo quedó enterrado en el pasado, como debe de ser – la miró a los ojos – confía en mí... o mejor dicho, en nosotros… -
No cierres los ojos
(Dios sabe lo que hay detrás de ellos)
No apagues la luz
(Nunca duermas, nunca mueras)
- Yo... yo también hice cosas terribles... por eso tengo miedo... quisiera confiar en mí tanto como ustedes... – entre lágrimas le contó a Saga como murieron sus padres, como la sangre fue derramada por sus propias manos movidas por Nix sin que ella pudiera evitarlo... el caballero la abrazó y le dio un tierno beso.
- Por eso estás aquí, para que eso no vuelva a ocurrir, ya te lo dijo Felia, es tu batalla y tu fuerza principal está en tu corazón, déjame entrar en ese corazón, déjame ser tu fuerza y aunque nunca repondremos lo que perdiste, nosotros podemos ser tu nueva familia, no temas por nosotros y confía en ti misma, jamás se ha aceptado a un debilucho en este Santuario... ya nos demostraste tu fuerza por la mañana y deja el pasado atrás, toma las enseñanzas necesarias y no dejes que te atormente y te persiga porque si no, nunca podrás ser feliz... tal vez este comienzo te lleve lejos de mí, pero de ahora en adelante siempre estarás en mi corazón y yo en el tuyo – ella sonrió por las palabras de Saga.
- Tienes razón, no dejaré que Nix se fortalezca con mi temor... voy a enfrentar mi pasado y mi futuro, voy a vencer y no importa cuanto tiempo tengamos que separarnos, volveré victoriosa y estaremos juntos para siempre – sonrió llena de confianza y lo besó apasionadamente.
///Templo de Virgo
- Sé que merezco tu desprecio, pero al menos dime la verdad, no es odio lo que veo en tus ojos, es temor... ¿a qué? ¿Por qué? Es algo que no esperé ver en ti jamás – Comenzó la amazona.
- Entiéndelo, simplemente debes irte de aquí, yo soy un caballero, es lo que quiero hacer y no me dejaste renunciar a ello para estar contigo a pesar de lo mucho que te amo, así mismo yo no permitiré que regreses al Santuario solo para estar conmigo cuando tu gran sueño está allá afuera... – le dio la espalda.
- No es verdad... – susurró – yo creía eso y te parecerá tonto, pero tuve una visión cuando estábamos en México y fui al templo – Shaka se sorprendió y se preocupó - pude ver como sería la vida si ambos dejáramos el santuario y créeme, no éramos felices, por eso no podía dejar que fueras conmigo, era una vida monótona y sumisa, perdimos nuestra esencia, pero después de dejarte en Italia me puse a meditar en mi supuesto sueño, la fama y la libertad serían algo vacío si ti y sin mi familia... pero no podía regresar sin desearlo realmente porque entonces tampoco seríamos felices, estuve en el templo del fuego y me di cuenta de que no podía renunciar a todo, algún día se acabaría la fama y sería vieja, estaría sola y sin importar cuanto cantara y cuanto apoyara causas benéficas, jamás le haría suficiente bien al mundo, recordé tus palabras, todo lo que había detrás de luchar por Atena, en realidad, la lucha era por defender la vida, también pensé que no podría vivir tranquila sabiendo todo lo que hay detrás de la calma que la demás gente ve, estoy segura que hubiera llegado el momento en que toda esa calma me aburriera, luego el espejo de lava me mostró la pelea entre Marín y Márek, yo sabía que intervenir significaba volver al santuario, pero no podía permitir que ustedes siguieran padeciendo por mi culpa, mi corazón me decía que tomara mi armadura y peleara... -
- Pues ya lo hiciste, ya arreglaste las cosas, ya despertaste las armaduras, te lo agradecemos, ahora márchate y no vuelvas -
- ¿No me oíste? Mi corazón me dijo que peleara, no importa lo que la razón me diga que es más seguro o él deseo de libertad de mi padre, mi corazón es el que sabe la verdad, el que busca lo mejor para mí y al ayudar a Saga a salvar a Kisara, al volver a este lugar, me sentí completa, me sentí en mi hogar, igual que en el volcán o en México y todos esos han sido mis lugares de entrenamiento, lugares donde aprendí a defender la justicia, además entendí lo que hizo Atena, renunció a todo por amor y tú estabas dispuesto a hacer lo mismo, aunque en su caso, más bien fue Saori y Atena le dio la oportunidad de ser feliz quedándose en el Olimpo... -
- Entonces me iré yo... -
- No quise lastimarte y no voy a detenerte si es lo que quieres realmente, pero en algún punto de nuestras vidas volveremos a coincidir, por favor no me odies, yo siempre te amaré – terminó y se dispuso a marcharse.
No me des la espalda, yeah
No intentes ocultarte
No cierres los ojos
No apagues la luz
- No te odio... – dijo deteniéndola y abrazándola por la espalda - te amo con toda mi alma y lo sabes, por eso te pedí que nos fuéramos y te casaras conmigo, pero ahora que estamos aquí todo cambia, no estoy enfadado porque me rechazaras ayer y me dejaras en Florencia, es solo que no podemos estar juntos mientras sigamos aquí... -
- ¿Por qué? -
- Porqué eres la matriarca... -
- ¿Y eso qué? -
- Eres la representante de Atenea, debo protegerte y servirte mientras ella regresa, lo cual será toda mi vida y más porque volverá dentro de 200 años -
- Dime la verdad y no me des excusas estúpidas como esa ¿porqué no podemos estar juntos aquí? – Shaka se volvió furioso y triste a la vez y la miró a los ojos.
- Porque yo vi... – detuvo sus palabras, no se atrevía a hablarle de la revelación que él tuvo y que por lo visto fue muy diferente de la suya – porque no y punto... -
- ¿Viste qué? Dímelo, tú también lo viste ¿cierto? – Él no contestó – me viste morir en la laguna, viste a Mu morir defendiendo a Lía y a ti mismo tratando de salvar a Kyo... pero no pudieron y eso es lo que más te duele... saber que Kyo y Lía fueron asesinados... -
- ¿Acaso también ocurrirá si dejamos el santuario? -
- No... Esa visión la tuve cuando Kisara tomó mi máscara en la entrada, ella y Saga también lo vieron... pero tú sabes mejor que muchos de nosotros lo efímero que es el furturo, tal vez sea una advertencia, no importa, estoy segura que podemos hacer que sea diferente... – se dio vuelta y tomó sus manos – confía en mí y en nuestro amor sincero... no me importa morir si con ello salvo a mi familia o a mi mundo... -
- Ellos no morirán... -
- Entonces ¿cuál es tu temor? -
- Perderte -
- Es lo mismo que si te vas... estaré muerta en vida, ya te dije que no me importa si ese es mi final... estoy dispuesta a correr el riesgo, porque sé que debo estar contigo, eso es lo que más quiero, aparte de ser heroína y de ayudarlos a proteger el mundo, - bromeó con su típica expresión despreocupada - ya lo dijiste tú mismo, mi más grande sueño es estar contigo... – una lágrima solitaria escapó de los ojos cerrados de Shaka, que apesar de todo estaba feliz – Ya pasamos por demasiadas cosas, ya perdimos muchos valiosos años, ya hicimos muchas tonterías, hagamos lo correcto de una buena vez y seamos felices -
No me des la espalda, yeah
No intentes ocultarte
No cierres los ojos
No apagues la luz
- Nunca aprenderé a persuadirte de nada ¿verdad? – le preguntó el hindú.
- No, soy terca como una mula – sonrió.
- Entonces corramos el riesgo, y cambiemos el futuro juntos... – se besaron con pasión, pero Shaka rompió el momento de repente – debo volver a preguntar... – tomó el más hermoso de sus lotos - ¿te casarías conmigo? -
- Encantada gentil caballero, me honraría y me haría la mujer más feliz del mundo – tomó el loto y lo colocó sobre su oreja.
Shaka la cargó y le dio vueltas mientras la besaba.
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