Whisper (Parte 1)
Intérprete: Evanescence
Shaka se llevó a Marín para curarla y que descansara en el hotel hasta la hora de irse, Milo y Camus fueron a preparar sus maletas. Los laureles dorados de Felia se transformaron en una fina diadema y el báculo se transformó en un dije en forma de llave y se enredó en su cuello con una fina cadena, luego junto con Saga y Shion fueron a la casa de Kisara, caminando con calma, sintiendo el amanecer y haciendo tiempo para no faltarle al respeto llegando de madrugada, Felia notó un brillo peculiar en los ojos de Saga cuando le narraba la historia de la albina, le parecía increíble ver tanta emoción en su maestro, sobre todo tratándose de una niña que podría ser su hija, pero estaba segura de que era alguien muy especial para que su “hermanote” (como ella le llamaba) se portara como el adolescente que nunca fue aunque eso le causaba algo de gracia y ya se imaginaba a Kanon y a Milo jugándole bromas XD
En una elegante casa de la ciudad, Kisara no dejaba de pensar en Saga, recordaba sus palabras y con él soñaba, se sentía nerviosa, no lo podía negar, pero aún tenía que esperar, imaginaba que estaba a su lado, que la defendía cual caballero a su princesa en un cuento de amor, digno de ser leyenda, no permitía que nadie le hiciera daño, no la dejaba caer en su tristeza ni en la soledad que tantos años le había atormentado, al ver en sus ojos ella sabía que todo estaría bien, que el caballero haría todo lo que estuviera en su mano para ayudarla, el problema es que ahora ya no quería separarse de él, se miraba sola y comenzaba a perderse en sí misma y en sus temores, dando vueltas por su oscura y solitaria mansión esperaba la llegada de Saga y el gran patriarca, preguntándose si había hecho lo correcto, tal vez lo mejor hubiera sido continuar con su vida apartada de todos y de todo como antes...
Catch me as I fall
Atrápame mientras caigo
Say You're here and it's all over now
Dime que estás aquí y que todo ha terminado ahora
Speaking to the atmosphere
Hablándole a la atmósfera.
No one's here and I fall into my self
No hay nadie aquí y me divido en mí misma,
This truth dives me into the madness
Esta realidad me vuelve loca.
I know I can stop the pain
Sé que puedo detener el dolor
If I will it all away
si deseo que se vaya,
if I will it all away
Si deseo que se vaya
Pero ¿y si era mentira? También existía la posibilidad de que él le mintiera y se hubiera marchado con sus compañeros, de regreso al santuario, o tal vez ni siquiera era un caballero de Atena, tal vez nunca se había acercado al fuerte griego... no... imposible, ella lo hubiera sabido, pudo ver la sinceridad en sus ojos y pudo sentir su poderoso cosmos dormido en su interior, era una de las cualidades que tenía gracias a Nix, quizá lo único bueno que había obtenido de esa maldición porque para ella no solo amar era peligroso, incluso dormir podría significar su muerte si la oscura titánide tomaba el control, por eso cuando niña temía apagar la luz, no le asustaba la oscuridad de la noche, si no la oscuridad contenida en su interior...
Una voz fría resonó a su alrededor con tono aterrador
No me des la espalda
Pero Kisara recordó a su abuelo y a sus padres, diciéndole que siempre debe ser fuerte
(No te entregues al dolor)
La voz no cedía y la albina joven comenzó a sentir mucho miedo, se negaba a cerrar sus ojos, no quería perder el control de sí misma, todos sus seres queridos habían muerto cuando eso sucedía, trató de rezar a algún Dios benevolente que la ayudara pero no pudo concentrarse, sus ojos se volvieron rojos como la sangre y llenos de odio...
No intentes ocultarte
(Aunque estén gritando tu nombre)
- Basta niña, sabes que no puedes vencerme... no pierdas tu tiempo con cosas inútiles como los rezos... –
- Déjame en paz Nix, pronto me desharé de ti y seré libre – convencida, Kisara se resistió.
- JAJAJA ¿Y cómo vas a hacerlo? – la maligna voz provenía de la misma Kisara, pertenecía a la titánide de la noche.
- Ya verás... pronto no podrás hacerme daño... – había comenzado a cansarse y un sueño mágico empezaba a apoderarse de ella.
No cierres los ojos
(Dios sabe lo que hay detrás de ellos)
No apagues la luz
(Nunca duermas, nunca mueras)
- ¿De verdad eres tan tonta como para pensar que él podrá ayudarte? Otros lo han intentado – imágenes de la trágica muerte de sus padres comenzaron a llenar la mente de Kisara – ellos eran fuertes y no significaron nada para mí ¿qué te hace pensar que Saga es diferente? Apenas lo conoces ¿prometió defenderte? Pero no puede ayudarte a luchar contigo misma y mientras viva en tu cuerpo soy parte de ti, además piensa ¿porqué un hombre mayor busca el afecto de una niña? Antes eras más cuidadosa... déjame mostrarte algo... – en la mente de la joven aparecieron imágenes de Saga y Kanon de pequeños, estaban enfermos, un hombre de expresión amable, cabello blanco con ojos púrpuras y dos extrañas marcas en la frente, cuidaba de ellos amorosamente – ese hombre es Shion, el legítimo patriarca del Santuario, el cuidó de Saga y su hermano gemelo como si fueran sus hijos – luego apareció una imagen de Saga más o menos a los 15 años, estaba encerrando a alguien en una celda al pie de un risco y advirtiéndole que al subir la marea se ahogaría y moriría, luego le dio la espalda y se fue ignorando los gritos del preso – adivina quien estaba en la celda –
Nix mostró el prisionero a Kisara: era el hermano gemelo de Saga que lo llamaba, “Hermano, sácame de aquí, tú y yo somos iguales ” gritó desesperado, la joven se aterró con la escena pero aún había más, pudo ver un salón oscuro, Shion caminaba lentamente hacia un pasillo cuando una sombra apareció detrás de él y lo apuñaló por la espalda, atacándolo con su cosmos después para asegurarse de que muriera... era Saga, escondió la daga dorada y una niña de cabello oscuro apareció “¡padre!” gritaba entre lágrimas y trataba de hacer reaccionar a Shion, pero era tarde, el alto peliazul apareció consolándola y culpando a Kanon su hermano gemelo, diciendo que llegó tarde, pero ya lo había castigado, la niña lloró desconsoladamente y Saga tomó el lugar de Shion, su cabello se volvió blanco y cubrió su rostro con una máscara, le prometió a la pequeña que todo estaría bien... cuando se deshizo de ella entró a una habitación alumbrada con antorchas, en el centro había un bebé, empuñó la daga pero otro caballero se le interpuso, el falso patriarca llamó a los guardias y lo acusó de traidor, otro caballero fue enviado a asesinarlo... luego le mostró imágenes donde Saga permitía matanzas sin sentido en su gobierno y enviaba a los caballeros de plata a matar o morir, eliminando a todo aquel que fracasaba y regresaba a él, incluso le mostró como levantaba su puño contra la misma Atena...
- ¿Cómo puedes confiar en alguien capaz de asesinar a su propio padre y a su hermano a sangre fría? ¿De verdad crees que su encuentro contigo fue casualidad? Despierta ilusa, él solo busca su beneficio, siempre ha sido así y lo mismo pretende contigo, aunque es muy tonto al pensar que podrá controlarme, seré yo quien saque ventaja de él JAJAJAJAJA él no te ayudará a librarte de mí, pero me ayudará a liberarme a mí – exclamó Nix con satisfacción en medio de una risa maligna.
- ¡No es cierto! Él es bueno... lo veo en sus ojos – Refutó Kisara.
- Claro, es bueno… para mentir -
- ¡¡¡¡No!!!! -
- Averígualo tu misma, esa chica ahora estudia aquí, pregúntale quién mató a su padre y envió a morir a sus hermanos y amigos... oh... lo olvidaba – sonrió cínicamente – no puedes porque ahora solo quedaré yo JAJAJAJA -
- No te lo permitiré... – su voz era muy débil, Nix se alimentaba de su temor, de su desconfianza y decepción.
Las imágenes de muerte desfilaban una y otra vez ante los ojos de Kisara y un aire helado se apoderó de la oscura y elegante casa, Nix y Kisara se encontraron frente a frente en un lugar sin tiempo y lleno de oscuridad donde la única luz era la esperanza en el corazón de la albina.
- Si confías en él tarde o temprano deberás decidir entre su vida y la tuya -
Fuera de la casa los tres santuarianos habían llegado y Saga tocaba la puerta, no recibió respuesta, pero todos sintieron un cosmos frío y oscuro y pudieron ver como el hielo y las sombras se extendían por los muros, sin pensarlo dos veces el caballero de Géminis derrumbó la puerta de un golpe y se adentró en las tinieblas buscando a su joven amada...
- Parece que estamos en una especie de dimensión alterna creada por este cosmos oscuro, encontrar a Kisara será un poco más difícil de lo que pensamos – le advirtió su hermana.
- Si realmente es la reencarnación de una titánide esta dimensión alterna es lo menos preocupante – agregó su padre.
- No debí dejarla sola – Se regañó el gemelo.
- Si la hubieras llevado contigo sería una plaza lo que estuviera en tinieblas, no te sientas mal la encontraremos... – le consoló la matriarca.
- Sepárense y usen su cosmos para indicar posición cuando la encuentren – ordenó Shion, los chicos asintieron y salieron en diferentes direcciones iluminando su paso con su cosmos.
- Resiste Kisara, te encontraré y te ayudaré, no pierdas la esperanza... – repetía el caballero.
Como un débil y lejano susurro, las palabras de Saga llegaron hasta el corazón de la afligida joven que era torturada una y otra vez con los trágicos recuerdos de su infancia...
- Déjame mostrarte tu futuro si decides tenderle la mano... – ofreció la titán.
Kisara se encontró en una ruina griega, había una mujer morena con expresión fría y altiva sentada en un trono en el palco del coliseo, estaba coronada con una luna y sostenía un cetro de oro con un sol, llevaba una túnica azul que la cubría por completo, miraba la arena donde se encontraba un alto caballero de larga cabellera verde azulada, su expresión era fría, vestía una armadura dorada, toda la arena estaba congelada y a los pies del guerrero se encontraba una joven de blancos cabellos malherida, era ella, parecía estar inconsciente, para comprobarlo el caballero le lanzó una ráfaga de energía que la hizo volar unos metros más lejos, la mujer del trono se puso de pie y se marchó sin decir nada, el caballero descongeló la arena y al igual que el público se marchó, Saga entró en el ruedo y se llevó el cuerpo de la amazona a una casucha a las orillas de las barracas, mientras se aseguraba que las heridas no la mataran le susurraba palabras que al parecer envenenaban su alma en contra del santuario pues el cabello de la amazona se volvió negro, abrió sus ojos sanguineolientos que destilaban odio, Nix había despertado, ambos se dirigieron a una de las colinas donde se hallaban catorce templos suntuosos unidos por largas escaleras, los doce primeros representaban los signos del zodiaco, pasaron por ahí eliminando a todos los caballeros hasta llegar al décimotercero, donde la mujer que había estado en el trono los enfrentó, querían llegar al último templo, el recinto de Atena, pero la guerrera les impidió el paso, hubo una cruenta batalla, la amazona del cabello en llamas dejó su vida en impedirles el paso, incuso Nix resultó herida gravemente, cuando la vida de la guerrera de Atena se extinguía y las fuerzas abandonaban a Nix volvió a aparecer la daga dorada que se incrustó en la espalda de Kisara gracias a la mano de Saga “¿porqué?” preguntó mientras caía “Porque ya no me sirves” exclamó el geminiano y cuando se disponía a salir del templo la titánide se levantó, libre de la mortalidad de la joven atacó a Saga sin piedad para apoderarse de la tierra...
Estoy asustada por lo que veo
Pero de alguna manera sé que hay mucho más por venir
Inmovilizada por mi miedo
Y pronto cegada por las lágrimas
- Me niego – Gritó Kisara. Las lágrimas se hicieron presentes en los ojos de la joven que no se rendía – sé que hay mucho más futuro que tú ¿porqué debo creer lo que digas? Tú eres la maldición de mi vida, tú me arrebataste todo lo que amaba ¿cómo esperas que confíe en ti? Tal vez no lo conozco mucho pero sí lo suficiente para confiar en él -
- Porque puedes detener todo el sufrimiento, ríndete de una vez, déjame salir, tú sufres por ese hombre, deja de existir y detendrás tu tormento -
Puedo detener el dolor si deseo que se vaya
Si deseo que se vaya
El azulado cosmos de Saga iluminó un cuerpo en el suelo, llamó a los otros dos que le acompañaban y corrió hacia ella, Kisara sudaba frío, su cabello cambiaba del blanco al negro, su gesto era de dolor y gemía suavemente, la tomó en brazos y una voz melodiosa invadió el ambiente, volvió la vista encontrando a Felia con las manos entrelazadas entonando un poderoso mantra que regresó la casa a la normalidad y la luz a la habitación, las tinieblas se resistían, pero el poder de Felia era suficiente para mantener iluminada la recámara en la que se encontraban y su voz cambió, en vez de un mantra entonó una canción que hizo resplandecer varios de los pequeños rosarios enroscados en su mano, su voz cargada de sentimiento luchaba en contra de la maldad que los acechaba, Shion se acercó para revisar a Kisara y puso su mano en su frente.
- Está muy mal, pero la lucha es en su interior, solo tú puedes ayudarla, tráela de vuelta Saga, no dejes que se rinda, solo a ti te escuchará -
- Kisara – le habló al oído y acarició su rostro suavemente – escúchame por favor, lucha, tú eres más fuerte, yo estoy contigo – pero ella no reaccionaba, seguía en un mundo oscuro, transformada en Nix y peleando con un caballero de géminis moribundo que la había utilizado – despierta por favor – y la sacudió suavemente – vamos -
No me des la espalda
(No te entregues al dolor)
- Parece que tendrás que ir por ella y mostrarle el camino de vuelta – el patriarca se puso en pie y reunió su cosmos para hacer una barrera de luz al rededor de los cuatro – Felia, encárgate, envíalo allí y asegúrate de traerlos de regreso – la amazona asintió – date prisa, mi escudo no resistirá mucho y si Felia rompe su conexión no podrás regresar ¿listo? – el caballero asintió - ¡AHORA! – en un rápido cambio el escudo de Shion brilló con toda intensidad y Felia le dio uno de sus rosarios a Saga, su canción se volvió rápida y sus palabras desconocidas, parecía una invocación, un halo rojo envolvió al caballero que no había dejado de abrazar a Kisara y la amazona volvió a entrelazar las manos.
Cuando los ojos de Saga recuperaron la visibilidad se encontró en un santuario destruido, sintió cosmos malignos pelear en el templo principal y corrió por las doce casas, en donde encontró a todos sus compañeros muertos y a Felia en los restos de la sala del trono, su cuerpo estaba mutilado y sin vida, llegó a la explanada de la estatua donde vio a una Kisara de aspecto malvado, con cabello negro y ojos rojos que luchaba contra Kanon malherido... no... no era Kanon... se suponía que era él, presenciando la escena aterrorizada y con una herida en la espalda estaba la Kisara que el conocía, los combatientes se dirigían hacia ella...
- Libera tu ira, deshazte de él, solo te usaba – siseaba la malvada.
No intentes ocultarte
(Aunque estén gritando tu nombre)
- Te destruiré... – Le amenazó el maligno Saga.
- ¡¡¡Kisara cuidado!!! – advirtió el verdadero geminiano - despierta no dejes que te engañe – ella cerró los ojos y los apretó con fuerza – No permitas que te venza, mírala y enfréntala, tú eres más fuerte, confía en tu corazón. -
No cierres los ojos
(Dios sabe lo que hay detrás de ellos)
- ** ¿Qué diablos hace aquí? ** - Se preguntó Nix.
La luz comenzaba a extinguirse en aquel mundo, Nix se volvía fuerte y el falso Saga atacó a Kisara “Explosión de Galaxias” gritó como si fueran dos voces, la joven abrió sus azules ojos cuando creyó que era su fin, pero lo que vio fue al herido Saga desintegrarse por completo, detrás se encontraba el que ella conocía, con la ropa del día anterior pero algo desaliñado.
- ¿Estás bien? – Le preguntó y corrió hacia ella que tembló presa del miedo – ese no era yo, jamás te dañaría, yo te amo – la miró a los ojos – no dejes que te engañe, ven conmigo, de vuelta a la luz. -
No apagues la luz
(Nunca duermas, nunca mueras)
- NOOOOO – vociferó la señora de la noche que lanzó un ataque, pero el rosario que Felia le dio a Saga brilló intensamente cegándola y devolviendo la luz al ficticio mundo que empezó a desmoronarse, Kisara tomó la mano que Saga le ofrecía y miró a Nix con decisión, sin temor... – ¿cómo? -
La titánide se empezó a debilitar y él gélido cosmos de Kisara se encendió, el caballero sonrió y lanzó su ataque “No crean que me vencieron” dijo con rabia la hija del caos mientras desaparecía y ante los enamorados se abría un portal a través del que Kisara pudo ver a la mujer que había asesinado momentos antes, pero no lucía fría ni indiferente, solo concentrada, no estaba coronada, solo cubierta por una capa carmesí... cuando atravesaron el portal despertó en los brazos de Saga que la apretaba contra su pecho y al abrir los ojos la besó lleno de amor, parecía que estaba realmente preocupado por ella, cuando el beso terminó miró con desconfianza a la morena que le sonrió y le ayudó a levantarse, pero la albina le rechazó y le dirigió una inquisidora mirada.
- Es mi hermana Felia, alguna vez fue mi alumna en Grecia – dijo Saga al notar la duda de la ojiazul – ahora es la matriarca del santuario y él es el gran patriarca, Shion.
Kisara se percató entonces de la presencia de un hombre que inspiraba respeto pero emitía un aura tranquila, le sorprendió reconocerlo, era el hombre que según Nix fue asesinado por Saga a pesar de cuidarle como a un hijo, entonces suspiró tranquila, todo había sido una ilusión creada por la titán para tener el control de su cuerpo pero... su cabello no era blanco, lucía apenas un poco mayor que Saga entonces no se trataba del mismo anciano ¿quién era? “Mucho gusto” dijeron al unísono los aludidos sacándola de sus pensamientos, al fin y al cabo, ya tendría oportunidad de averiguarlo.
- Me alegra que estés bien Kisara, veo que eres muy especial para Saga – sonrió Felia y la pareja se sonrojó.
- Yo ahora veo porqué solicitas nuestra ayuda, dime, ¿se trata de Nix? – cuestionó Shion.
- Sí – asintió con seriedad la jovencita – la diosa de la noche está sellada dentro de mí -
- Ya veo – lucía preocupado – y ese sello comienza a debilitarse, siendo sincero ahora no estoy seguro como podemos ayudarte, tengo una idea, pero solo puedo decirte que debes ser muy fuerte y no perder la fe, eres bienvenida a acompañarnos al santuario, si lo deseas, claro, ahí podremos buscar la mejor forma de ayudarte a expulsar ese ser maligno, aunque he de advertirte que será muy duro – Kisara miró a Saga que asintió en silencio – la decisión es tuya, lamentablemente no tienes tiempo, nosotros debemos partir ahora -
- También debemos advertirte que quizá estarás lejos de Saga, al grado de no verlo. – Agregó Felia, pues no pretendía llevarla con una falsa ilusión de estar con él.
- Yo... – apretó la mano de Saga y bajó la mirada – será un gran sacrificio... -
- Créeme, la vida en el santuario es un eterno sacrificio, pero esa es la cruz de los que reciben grandes poderes, - dijo la morena como pensando en sí misma con un tono resignado y melancólico - aunque existe la posibilidad de convertir tu maldición en don. -
- Acepto... – respondió finalmente la joven, con seguridad, pero también con tristeza y preocupación - después de lo que pasó hoy... no sé cuanto tiempo más pueda contener esto yo sola... -
- El tiempo que sea necesario, ésta es tu batalla y la enfrentarás sola, deberás contener a Nix tú misma, nosotros lo único que podemos hacer es darte armas y guías para usarlas, aunque ya tienes la más importante – extendió la mano dejando ver la guanteleta negra como garra y Saga le devolvió su rosario – es el rosario del corazón, ha podido detener la oscuridad porque se valió del amor sincero entre ustedes dos, no lo olvides – tomó las manos de Kisara – tu luz siempre será la esperanza, la fe y el amor que guardas en tu corazón, es tu verdadera fortaleza. -
- Aún así sigue siendo mi mejor oferta, iré con ustedes. – Bromeó la albina pues no le gustaba mucho el ambiente ceremonioso.
- Empaca solo lo más necesario, después nos encargaremos de lo demás, lleva ropa cómoda, Saga quédate con ella y ayúdala, nosotros nos encargamos de tu maleta y nos vemos en el aeropuerto, ya sabes la hora – sonrió el lemuriano y le ofreció su brazo a Felia que lucía algo cansada, la pelea contra las sombras había sido dura, él mismo, se sentía algo fatigado, eso sin mencionar el altercado con Márek, pero tenía fuerzas suficientes para llevarlos a ambos al hotel...
Algunas horas después todos los dorados que habían ido a Italia, junto con Marín, que se encontraba un poco mejor, Felia, Kisara y Cristal (que fue a despedir a Camus) se encontraron en el aeropuerto. La italiana se sorprendió al saber que su amiga también se iba de regreso a Grecia abandonando la Universidad sin haberla comenzado. El único que faltaba era Kanon, pero MM les contó que se lo encontró la mañana anterior y le dijo que regresaba al templo marino.
Parte 2
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