viernes, 24 de julio de 2009
Hola!!!!!! Bueno, sepreguntarán xq el cambio en la hora de publicación, bueno, la razón es simple: hoy ando de fiesta Cumpleaños, celebrando un cuarto de siglo y se me ocurrió apurarme para que ustedes celebren conmigo, con un capítulo a medio día Vacilando  ojala que lo disfruten

Quiero aclarar que toda la música y personajes de Saint seiya, así como logotipos de anime usados en este blog y en los fics, pertenecen a sus respectivos autores, yo los he usado sin ningún afán de lucro, son únicamente historias escritas por una fan, para q otros fans las lean.


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En el Río

Intérprete: Amaral

 

Había caído la noche en el Istmo, el clima era cálido y el cielo estaba despejado, mientras esperaba el regreso de Felia, Shaka se recostó en el prado para mirar, las estrellas tratando de encontrar la respuesta a un pensamiento que le atormentaba, la suave brisa del lago acariciaba su rostro llevándole el dulce y fresco aroma de la selva, sin darse cuenta, su meditación lo llevó a un lugar lejano, conocido y amado, pero había algo diferente...

 

Se encontraba a orillas de un río, pero no en Chiapas, era un río mucho más grande, o al menos lo había sido alguna vez... estaba caminando por los confines de Patna, a lo lejos se encontraba el templo budista donde había crecido, pero el Sagrado Ganges ya no era el que él conocía, ahora era apenas un hilo de agua, la ciudad se veía abandonada y derruida, no se explicaba que podía haber pasado. Apresuró el paso hacia el templo donde se había educado hasta que otra cosa llamó su atención, era un cosmos algo oscuro que parecía ocultarse, tal vez fuera la explicación a todo, el dorado caballero apagó su cosmos y se fue investigar con todo sigilo aquella presencia, entre las ruinas de las casas encontró a una joven de unos 15 años con largo cabello rubio en una coleta de estilo japonés, llevaba una banda roja en la cabeza que combinaba con su top, un delgado abrigo negro, una minifalda y unas gruesas botas negras reforzadas, un extraño guante brillante en la mano izquierda, tenía una fogata encendida y parecía cocinar su frugal cena, a su lado había un arco negro con forma de alas de demonio y atado a su torso llevaba un látigo con la punta incandescente que él reconoció al instante, era el látigo de fuego de la sacerdotisa de Môrvandú: Felia...

 

Se acercó a ella para pedirle una explicación, pero entonces se dio cuenta de que era solo su espíritu el que estaba en India gracias a su meditación, se sentó frente a ella pensando en que si estaba ahí era porque debía ver algo y lo más seguro era que la jovenzuela se lo mostrara; algo familiar había en ella y al observarla se quedó atónito, su rostro era muy parecido al suyo a los 15 años y sus ojos rojos destilaban fuego, exactamente igual que la amazona predilecta de Shion cuando se enfadaba, excepto que la chica estaba tranquila, ¿sería posible? se notaba que había viajado mucho y que estaba cansada, en sus manos sostenía el medallón de león negro que su amada Felia siempre llevaba, era el emblema de su casta y su poder, una lágrima resbaló por su mejilla y le cayó encima, los ojos carmesí del león destellaron por un momento y ella lo guardó, apagó el fuego y se acomodó para dormir, él hizo lo mismo, pero su sueño era ligero y permaneció alerta.

 

Al siguiente día se levantó temprano, el caballero la siguió, ella caminaba por la orilla de lo que había sido el Ganges y empezó a entonar muy bajo una melodía.

 

Anoche soñé

Que mi padre estaba vivo

Y pescábamos juntos

En el río.

 

Tenía una voz hermosa que le traía muchos recuerdos, pero además de eso estaba llena de tristeza y dolor... bajó hacia el hilo de agua y se lavó la cara para borrar el rastro de las lágrimas, parecía recordar y extrañar a su familia.

 

Como aquella vez

A mediados de verano

Que de niños nos bañamos

En el río

 

De pronto apareció un grupo de demonios extraños que volvían la tierra aún más árida. Se abalanzaron sobre ella pero antes de que lograran alcanzarla, disparó tres flechas de su arco y con reflejos felinos blandió su látigo que se incendió y exterminó a las sombras, sólo quedaba uno que evaporó la poca agua que quedaba en el río para ocultarse y luego la atacó por la espalda. Ella lo esperaba con un golpe pero alguien intervino disolviendo al demonio, cuando la niebla se disipó, pudo ver a un chico de piel morena clara, cabello negro corto y algo alborotado, ojos azules de mirada profunda, sabia y serena, con un dogui en blanco y gris, las muñequeras y la bandade su cabeza eran doradas y llevaba un pendiente negro con rojo, empuñaba un rosario budista, parecía ser un poco menor que ella...


 

- ¿Estás bien? – Preguntó el muchacho.

 

- Claro, no necesitaba tu ayuda – su voz era fría y algo molesta, se sacudía el polvo y no había mirado a quien la ayudó – no debiste intervenir – bajó de nuevo al riachuelo, a penas y quedaba un poco de agua que con el clima del lugar no tardaría más de un día en desaparecer - ¡malditos! -

 

- Esto es muy grave, no sobreviviremos mucho sin agua, tendremos que irnos, por mucho que nos neguemos – su mirada se ensombreció pero miró el rostro de la joven que era tan afligido como si hubiera perdido la pelea – mi familia ha vivido aquí desde hace muchas generaciones, yo esperaba que pudiéramos seguir así... - comentó el chico.

 

El que fue testigo

Generación tras generación

No verá a mis hijos

En el río

 

- ¿Quién eres? Y ¿qué haces aquí? Lo único que hay es un monasterio budista. – Preguntó extrañado.

 

- Mi nombre es Lía y estoy buscando a alguien en ese templo, tal vez lo conozcas – ella lo miró y abrió mucho los ojos, se quedó boquiabierta y guardó su arco – tú.... tú eres... ¿Kyo? -

 

- ¿Cómo lo sabes? – Se sorprendió pero entendió aún menos cuando abundantes lágrimas escaparon de los ojos de Lía - ¿qué te pasa?  ** ¿Porqué me conoce y porqué me resulta familiar?** -

 

- Yo... yo he venido a buscarte... ha llegado el momento de pelear... pero... tú no me recuerdas, no te culpo,solo eras un bebé cuando llegaste aquí... – dijo la muchacha tratando de controlarse.

 

- ¿De qué hablas? Yo nací aquí, mi padre nació aquí y... -

 

- Y se fue a Grecia cuando era joven, - le interrumpió - él creció aquí pero vivía en el santuario de Atenea, ahí conoció a nuestra madre... -

 

- ¿Nuestra?.... ¡¿hermana?!... – a Kyo se le escaparon unas lágrimas – estás viva... no puedo creerlo... pensé que...-

 

- No, tío Kanon me salvó y me llevó al lugar donde entrenó mamá... -

 

- A mí me trajo Saga – abrazó a Lía– entonces... ¿has venido por mí? -

 

- Así es... te extrañé mucho, - dijo correspondiendo al abrazo - nos separaron para protegernos pero ahora ya podemos defendernos solos. -

 

- ¿Protegernos de quién? -

 

- Del asesino de nuestros padres... te mostraré... -

 

Las libélulas volaron al exilio

En el río

De su cause ha quedado solo un hilo

Y ese hilo grita

Asesinos...

 

Shaka estaba muy consternado, todo parecía indicar que estaba en el futuro y veía a ¿sus hijos? Era increíble...pero ¿quién había sido capaz de eliminarlos a él y a Felia? ¿Porqué los gemelos tuvieron que ocultarlos? ¿Quién era tan poderoso para provocar temor en el santuario? Lía sacó su medallón y lo hizo flotar sobre el agua que quedaba en el nicho del río, empezó a cantar, con rabia y dolor, pero el medallón, el agua, la tierra y el viento parecieron reaccionar a su voz.

 

Anoche soñé

Que nadando río abajo

Yo llegaba hasta el mar

Te veía al pasar

Sonriendo en una orilla

Te llamaba

Pero no me oías

 

El mundo cambió de nuevo y Shaka se encontró en el Santuario de Atenea, parecía ser el mismo de siempre, estaba en el gran salón, parecía que había una fiesta, poco a poco todos se reunieron en el comedor, llevaban sus armaduras y capas, todo indicaba que se trataba de una gala de la orden, el cargaba a Kyo que tenía cerca de un año, Marín apareció vistiendo la armadura dorada de Piscis, junto con Aioria que llevaba en sushombros a una niña de unos 12 años con una máscara puesta y armadura de aprendiz, Saga charlaba con Kanon que llevaba puesta una túnica  azul claro y un emblema de oro que lo distinguía como embajador del mar, Aldebarán, Shura y  Aioros conversaban en otro extremo del salón, Máscara Mortal le gastaba bromas a Afrodita, en otro lugar se encontraban las otras diez amazonas doradas que él no conocía, Mu, Camus y Milo se acercaron a él para saludar a Kyo y al poco llegó Shaina con su armadura dorada de Aries y su discípula de apenas unos 5 años de edad, con su armadura de aprendiz y su máscara blanca que después de pedir permiso a la estricta maestra corrió hacia Shaka y lo abrazó, se trataba de Lía.

 

- Hola mi pequeña, ¿cómo estuvo tu entrenamiento de hoy? – le saludó él alegre.

 

- Muy cansado papi. -

 

- Bah! Mañana sabrás lo que es cansancio, hoy terminamos temprano y más te vale que no te quejes, mientras no perfecciones esas técnicas tan simples no puedes esperar que la Matriarca te entrene...– respondió la peliverde.

 

- ¿Tienes que ser tan dura? – Preguntó Milo acercándose a ellos.

 

- Claro que sí, esta mocosa tiene mucho potencial como para permitir que lo desperdicie en lloriqueos – dio media vuelta y se marchó hacia un rincón algo solitario del salón.

 

- Y decían que yo era duro... – exclamó Camus que también se había sumado al grupo.

 

- Shaina–san es estricta, - agregó Mu que apareció de pronto - pero es una excelente maestra y Lía ha progresado rápidamente. -

 

- Bueno, eso es porque esta pequeña lo lleva en la sangre ¿cierto? – aclaró el escorpión y acarició la cabeza de la pequeña que bajó la mirada y abrazó más fuerte a su padre que pudo sentir la tristeza en ella, Camus le dio un codazo a Milo que no entendió porqué.

 

- Papá... ¿hoy podré ver a mamá? – preguntó la pequeña con timidez, Shaka acomodó a Kyo en uno solo de sus brazos y con el otro cargó a Lía.

 

- Claro que sí, estoy seguro que ella nos extraña también, pero hoy es un día de fiesta dedicado a Atenea y como ella está en el Olimpo tu madre presidirá la ceremonia así que debes estar callada y portarte bien hasta que termine, después de eso la verás... – respondió tratando de sonar alegre y se fue a sentar sin bajar a sus pequeños, mientras Kanon y Saga se acercaron a los demás.

 

- No solo ellos la extrañan, - dijo Kanon - ella ha cambiado mucho, no la he visto desde que nació Kyo. -

 

- No es fácil encargarse del santuario y menos ahora que Shion ha muerto, yo sé lo duro que es, - explicó Saga - ella tiene tantas cosas que atender que no puede ni ver a su familia, esa frialdad es una máscara para que Shaka no se preocupe por ella. -

 

- ¿Y qué le hace pensar que funciona? – bufó Milo.

 

- Nada, pero es su única esperanza.– Suspiró el caballero de acuario.

 

Una enorme puerta se abrió y el silencio se apoderó del lugar, una alta mujer de expresión fría y ojos carmesí apareció; llevaba una elegante túnica azul y una capa que parecía estar hecha de estrellas, un guante azul en la mano derecha y en la izquierda un báculo con un sol, llevaba el cabello recogido en un peinado helénico con un tocado en forma de Luna. Era la guerrera del eclipse, la gran matriarca, la esposa del hombre más cercano a Dios: Felia.

 

 

 

Lucía pálida, pero su cosmos dejaba en claro su perfecta salud, hizo una seña y todos tomaron asiento, después de un discurso y unas libaciones en nombre de Atenea comenzó la cena de aniversario. Los caballeros y amazonas estaban sentados en el orden de las doce casas, al fondo los niños y ella se sentó en la cabecera, Shaka parecía un poco triste pero no decía nada, al final de la cena la mayoría se retiró, solo se quedaron los gemelos, Milo, Camus, Mu y Shaka con Lía y Kyo, que se acercaron a Felia, se le notaba cansada y con sueño, pero eso no le impidió disfrutar de uno de los raros instantes en que podía estar con su familia. Charlaban amenamente y la oyeron cantar como hacía años atrás; el siguiente era día libre y por eso podían salir del santuario, a pesar de su cansancio la convencieron de ir a una laguna oculta cerca de Cabo Sunion.

 

La noche del siguiente día había caído, encendieron una fogata, bailaban, Kyo dormía en su cuna y Lía estaba feliz porque nunca había pasado tanto tiempo con su madre, todo era alegría hasta que algo interrumpió la canción de la matriarca, todos los caballeros se pusieron en guardia, Lía apenas estaba aprendiendo a percibir el cosmos así que no se dio cuenta de la presencia maligna que inundó el lugar, la laguna se volvió negra y luego se secó.

 

El que fue testigo

Generación tras generación,

El se fue contigo

En el río

 

- Regresen al santuario ahora mismo. – Ordenó la matriarca.

 

- Pelearemos contigo. – Dijo Saga poniéndose de pie a su lado y adoptando posición de pelea.

 

- Se trata de un demonio, yo me encargo. – Fue la seca respuesta de la leona.

 

- No te dejaré sola... – Dijo su esposo.

 

- Tienes que llevarte a los niños, vete... – respondió ella más como una orden.

 

- No. – Insistió el rubio.

 

- ¡Fuera! – Rugió la mujer y usó su enorme poder para enviarlo al santuario junto con Kyo y Lía, pero el cosmos de Atenea le impidió llevarlos más allá de Aries donde Shaina los recibió y al poco apareció Mu – protégelos – susurró.

 

- ¡FELIAAAAAAAAAAA! – gritó Shaka sintiendo un terror en su corazón como nunca antes.

 

- Papi ¿qué pasa? – Preguntó su pequeña asustada.

 

- Debemos defender las doce casas Shaka, ve a virgo, es tu deber como caballero y como padre... debes proteger a tu familia – Dijo Mu, para devolverlo a la realidad, Shaka apretó las manos, sabía que Mu tenía razón pero no podía dejar a Felia, sin embargo tomó a sus hijos y subió a su templo.

 

El Santuario entero tembló al chocar el poder de la matriarca con el de su enemigo, el cosmos de Felia inundó el Santuario y aterró a los caballeros que a pesar de saber que era fuerte nunca se imaginaron un poder así, estaba luchando sin compasión, Saga, Milo y Camus regresaron a defender el santuario y Kanon se quedó a ayudarla. Explosiones, fuego y destrucción se apoderaron de la noche. Peleaban con un enemigo sin rostro, era una sombra oscura, pero la guerrera lo conocía bien, su nombre era Asterios y había sido uno de sus peores enemigos, no sabía como hizo para volver a la vida, pero ahí estaba y peor aún estaba ganando. Kanon usó la destrucción de galaxias, pero se la devolvió dejándolo casi muerto, Felia lo defendía, usó su báculo solar, estaba muy herida, siguió lanzando ataques, Kanon se levantó, lograron emparejar la lucha hasta que se quedaron sinenergía, lanzaban sus mejores golpes, pero no había modo, Kanon quedó fuera de combate y Felia lo envió a Aries...

 

- Por fin me vengaré de ti sacerdotisa, pero quiero que sepas que no vine por eso. – Dijo el demonio socarronamente.

 

- ¿Qué? – preguntó asombrada la guerrera.

 

- Mi amo me ha enviado por tu hija, después de acabar contigo iré por ella... – se burló el demonio.

 

- No llegarás lejos, jamás podrás hacerle daño... ¡No lo permitiré! – rugió furiosa y se volvió a poner en pie.

 

- JAJAJA estás a punto de morir y tus caballeros no son rivales para mí. – Se burló su atacante, convencido de su victoria.

 

- Eso es lo que tú crees.... – respondió la amazona apretando los dientes y concentrando su cosmos - ¡EXPLOSIÓN SOLAAAAAAAAAAAAAAAAAARRRRRRRRR! -

 

La amazona lanzó su último ataque, era una de sus mejores técnicas, pero usó incluso su fuerza vital para realizarlo. Destruyóa Asterios, pero cayó al suelo agonizante, luego pudo sentir un poder que la elevaba en el aire, abrió los ojos y se quedó atónita, reconoció a su atacante pero antes de que dijera nada él le lanzó su técnica. Se oyó un crujir de huesos, las cuatro extremidades de la leona habían sido giradas en dolorosas posiciones hasta romperse y luego como si lazos invisibles tiraran de ellas se comenzó a estirar. Felia se mordió los labios tan fuerte que derramó su sangre, sudaba frío y en su rostro se notaba el gran dolor que le apresaba pero no emitió sonido alguno, se concentraba buscando el modo de liberarse y pelear. Ya sin magia, sin cosmos, sin brazos ni piernas, sin fuerza, y con su vida a punto de extinguirse, sus posibilidades eran nulas... o tal vez no... había un último método pero... no, no había tiempo para peros, comenzó a concentrarse y en su mente rezaba unas secretas palabras, los rubíes en su medallón destellaron.

 

- Lo lamento, pero no te lo permitiré, tengo otros planes - sonó la aterradora voz de su atacante.


De pronto las extremidades de la sacerdotisa se estiraron aún más, las uniones con el tronco del cuerpo comenzaron a mostrar una tensión tan grande que se podían ver sus venas marcadas en su piel, como a punto de reventar. La mujer soltó un gemido cuando sufrió un tirón que le provocó varias heridas sangrantesy de pronto… fueron arrancadas de un solo tajo... Ella profirió un grito agónico mientras grandes cantidades de sangre cubrían el piso. El agresor se regodeaba mirándola, casi saboreaba su desesperación. Los ojos vidriosos de la guerrera denotaban su alma y orgullo destrozados por la frustración y la impotencia deser incapaz de proteger a su familia. Aún si sacrificaba su alma, su poder seguramente no sería suficiente para detener a Cifel…

 

- Seré piadoso... detendré tu sufrimiento - exclamó entre risas mientras un resplandor rojo envolvía a la guerrera que había recuperado su mirada desafiante. "Los amo" escucharon los caballero de oro y sus pequeños hijos, como si se tratara de unadespedida - ¡Te dije que no lo harías! - rugió el oscuro y al instante, todo el territorio ateniense fue inundado por el desgarrador alarido de padecimiento cuando no solo su piel, si no también su carne se abrió a lo largo de su vientre mientras otra hemorragia iniciaba; luego su pecho comenzó a despedir humo y como si un ácido corrosivo le hubiese caído encima empezó a desintegrarse exponiendo su acelerado corazón y con un chasquido de dedos, el demonio hizo estallar lo que quedaba  de Felia cuando ella comenzaba a liberar el poder de su espíritu en la técnica final. Su repentina muerte provocó que toda esa energía acumulada aumentara la explosión y esparciera a la matriarca por todos los alrededores. Lo último que se vio de ella fue su expresión derrotada y una lágrima q no alcanzó a salir de sus ojos mientras el brillo y la vida los abandonaban.

 

La presencia de Felia se extinguió, su medallón y látigo desaparecieron y su sangre se propagó en los límites del santuario, junto con sus restos, irreconocibles e irrecuperables, tan lejanos, que nadie podría distinguir más que el líquido carmesí que llovió por unos momentos. Una risa macabra se oyó, el extraño hombre encapuchado que la asesinó, se dirigió a la fortaleza ateniense pero una enorme luz lo lanzó por los aires, ante él apareció una imagen traslúcida de Felia.

 

- Puedes matarme, pero jamás tocarás a mi familia... – Dijo el espíritu frente a él.

 

- Regresa al infierno y quédate ahí – Ordenó con rabia el invasor misterioso, al tiempo que le lanzó una ráfaga de energía... antes de que la alcanzara el espíritu de Felia se disolvió en el viento.

 

Las libélulas volaron al exilio

En el río

De su cause ha quedado solo un hilo

Y ese hilo grita

Asesinos

 

En la sexta casa Kyo despertó y lloró, mientras la amazona de virgo trataba de calmarlo, Lía estaba encogida en un rincón llorando en silencio, con el medallón en la mano y Shaka estaba arrodillado, apretando los puños hasta que su sangre empezó a correr entre sus dedos, su grito de dolor recorrió las doce casas, mientras la orden dorada decía adiós a su matriarca...

 

Durante varias semanas el santuario quedó sitiado por demonios, muchos caballeros y amazonas los enfrentaron pero todos fracasaron, algunos no volvieron, finalmente Shaka tomó una decisión, tomó su armadura y salió con Kyo en brazos acompañado de Mu que llevaba a Lía también en brazos, cada uno salió por un lado diferente del santuario; aún así fueron atacados. Los caballeros pelearon con inmenso valor, pero el Ariano fue vencido, no sin antes llevarse a varios rivales consigo; hasta que aquél sujeto misterioso, el líder, lo atacó sin compasión. Mu no tenía más fuerte en que resguardarse y protegió a Lía con su cuerpo... luego del ataque, no quedó más que polvo de estrellas....

 

En el otro lado Shaka había logrado alejarse, sin embargo, el líder de los demonios apareció antes de que escapara por completo y lo atacó, logró arrebatarle a Kyo y usó la misma técnica con la que terminó a Felia. La sangre bañó las manos del caballero que enloqueció, sus ojos se volvieron rojos, destilaban odio, su cabello se tornó gris y peleó aterradoramente, los demás dorados veían la pelea con su séptimo sentido, jamás se imaginaron ver a Shaka así. Peleó sin darle la más mínima oportunidad , al final logró vencer a su enemigo, pero a costa de su propia vida…

 

Las cercanías del santuario sufrieron tal destrucción que el cuartel de los atenienses quedó en una isla, separado completamente del continente.

 

Las lágrimas de Saga y Kanon se hicieron presentes mientras corrían en dirección a la India, cuando llegaron a la frontera Kanon siguió hacia el Sur y Saga se desvió a Patna, al templo donde Shaka había crecido y ahí dejó al verdadero Kyo al cuidado de los monjes. Kanon continuó un largo camino hasta Môrvandú donde dejó a Lía al cuidado de Mawi y Kaori, las guardianas del volcán y las únicas que podían enseñarle algo de su herencia.

 

El plan de Shaka fue usar una muñeca para que Mu fingiera llevar a Lía, el caballero de Aries se teletransportó en el último instante y salvó su vida, Shaka llevaba en brazos al pequeño león que Aioria le había regalado a Lía, tuvo que sacrificarse por ellos... así mientras todos peleaban con él y con Mu, los gemelos escaparon usando la otra dimensión y se llevaron a los verdaderos niños sin que notaran sus cosmos, al final, no era parte del plan su pérdida de todo control, pero el ver la técnica que había matado a su esposa y recordar como en un momento perdió lo más preciado en su vida y saber que de ella solo quedaron sangrientas manchas en las rocas, sumado a las posteriores pérdidas de compañeros y la amenaza sobre sus hijos, pesaron más que su serenidad y su iluminación divina, solo pudo pensar en cobrar venganza, aún si le costaba su propia alma.

 

Saga, estaba parado frente al Ganges, el atardecer estaba terminando y el cielo se cubría de tonos violetas, las luciérnagas lo rodeaban y sintió una extraña sensación, como si el país llorara la pérdida de su Dios, los luminosos insectos desaparecieron y una suave pero melancólica lluvia lavó su llanto.

 

Cuando el sol se hunde

Y cede el cielo al crepúsculo

El atardecer cede el río

A las luciérnagas

Miles de brillantes ojos

Lo observaban todo

Y ahora estás tan solo

 

El mundo volvió a girar y Shaka regresó al Ganges seco con sus hijos ya crecidos, ahora Kyo conocía su pasado, sabía porque estaba solo y lamentaba todas las veces que lleno de rabia y sintiendo su corazón herido reprochó a sus padres haberlo enviado con su tío que lo dejó abandonado en aquel desolado lugar, ahora entendía que dieron su vida por su bienestar y su roto corazón sanó al llenarse de orgullo por el valor de sus padres.



Los demonios destruyeron Patna, los monjes lograron esconderlo y salvarlo, pero la ciudad fue devastada y secaron el río, dejando a los budistas padecer con escasez de agua y comida, él no pudo hacer nada al respecto, aún era joven, aún así, con todo y su sufrimiento aprendió de los sabios que lo entrenaron igual que a su padre para que fuera su digno sucesor y al parecer había llegado el momento de demostrarlo y reparar todo el daño que aquellos seres atroces habían causado por el mundo.

 

¿Dónde han ido?

Te han dejado abandonado y malherido,

No quiero mirar,

Me avergüenzo de lo que han hecho contigo

 

Observando la escena en silencio y  con lágrimas en los ojos Shaka escuchó la voz del Buda que le hablaba de niño cuando meditaba.

 

- Shaka, sé que deseas que ella vuelva al santuario pero sucesos terribles se desencadenarán si ella se convierte en la matriarca sin que su corazón esté de acuerdo, puedes convencerla de regresar, pero mientras ella no luche sinceramente la energía negativa de su corazón romperá los sellos que puso sobre los demonios del Caos. – Le explicó.

 

En el río

Las libélulas volaron al exilio,

En el río

De su cause ha quedado solo un hilo.

Hoy el río grita

 

Felia encontró a Shaka dormido en la hierba cuando regresó a la cabaña, al principio pensó en dejarlo dormir, pero luego notó su sueño inquieto y el sudor frío que le bañaba, trató de despertarlo y él gritó, se sentó sobresaltado con lágrimas en los ojos, una vez que se calmó, se lavó la cara, miró a Felia que estaba muy confundida, la abrazó y la besó como si hace años no lo hiciera...

 

Asesinos, asesinos, oh

 

En el templo de la selva un anciano apareció detrás de Iztmaltzin que miraba la Luna.

 

- ¿Por qué no le has mostrado el resto? – le preguntó a la Diosa.

 

- ¡Señor Tezcatlipoca! – Se sobresaltó, giró hacia él y lo miró a los ojos – no he querido influir en su decisión, ella tiene un sueño, le mostré lo bueno que puede ser cumplirlo, pero no todo lo que le mostré era felicidad, así ella puede decidir si toma el riesgo. Si de verdad es lo que quiere. -

 

- Creo que debería saber el verdadero riesgo, aún si su decisión es diferente la espera un futuro oscuro...– Comentó con aflicción el anciano Dios.

 

- Tal vez muera trágicamente, pero vivirá mejor, además todo eso puede cambiar. -

 

- Una cosa no, y lamentablemente es el mal que se avecina. -

 

- Pero saberlo no la ayudará, si renuncia a su poder, no ayudará, pero tampoco los dañarán, al menos no directamente, si acepta morirá y tal vez su familia también Kyo y Lía serán muy jóvenes y no tendrán la fuerza suficiente para pelear, morirán sin duda y nadie podrá vencer al mal, sinceramente espero que se quede con lo que le mostré pero sin el caballero. -

 

- ¿No que no querías influir? – le cuestionó él y se sentó bebiendo de su cantimplora.

 

- No lo hice, ella tomará la decisión, yo solo he dado mi opinión. -

 

- Claro y le muestras la parte de la felicidad falsa ¿crees que no se dio cuenta? Ella jamás permitirá que la traten de ese modo, se alejará de él... -

 

- Pues es lo mejor para todos. -

- Pronto lo sabremos... -

Tags: songfic saint seiya, español, Leona Negra, la voz del corazón, 013, En el Río - Amaral, felia

Publicado por Leona_Negra @ 12:15
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Comentarios
Publicado por padme
domingo, 04 de octubre de 2009 | 22:14
osea esta lindo me gusto q shaka tuviera hijos y saga y kanon una hermanaSonrisa GiganteSonrisa GiganteSonrisa Gigante